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Canal de Panamá
División, carnaval y corrupción en la campaña del referéndum

Avanzando el tiempo, próximos al 22 de octubre, se constata con preocupación y tristeza tres cosas:

1) División fuerte en la población, no por las distintas razones y motivaciones para estar en contra o a favor, sino por el engaño, pagos, promesas, y demás elementos que siempre han caracterizado las campañas politiqueras y en este caso de manera acentuada.

El pueblo no puede dialogar, porque de manera apasionada o con amenazas se le mete en el motete del sí.

La campaña llevada por el Presidente es la que ha impulsado esta división favoreciendo a unos y desprestigiando a otros, el presidente de todo el pueblo se ha colocado del lado de los ricos y su negociado de la ampliación del Canal.

2) Corrupción porque los fondos destinados para la campaña los reciben los del Sí. El dinero empleado es de todo el pueblo y no se le ha tomado en cuenta. Los que administran la economía (Canal, Estado, etc.) siguen haciéndolo a su antojo, aún en esta consulta nacional. La transparencia, justicia y honestidad están ausentes.

3) Como suele hacerse en el momentos difíciles, responsables y serios, si no se quiere que el pueblo conozca, reflexione y responda con conciencia y libertad, se reviste de distracción, competiciones y algazara.... ¡carnavales adelantados!.

Preocupa que una empresa extranjera de publicidad marque la pauta del comportamiento y respuestas a los del sí.

No favorece a la seriedad y reflexión la manera como se esta llevando la campaña, pero ayuda a plantearse esta pregunta: Si ahora que todavía no se ha decidido el futuro del Canal, los fondos van para a unos y no para otros ¿qué no harán cuando tengan en sus manos el sí del negociado?

Todavía hay tiempo para salvarnos. Después va a ser tarde y la división, carnaval y corrupción que invaden nuestro país reinaran ampliamente, si no se pone freno a esta manera de llevar asuntos nacionales de tanta trascendencia.

Angelines Torres.



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Agosto 2006