9 de junio de 2008.
Comunidades Eclesiales de Base
Sector Coclesito Toabre
P. Héctor Gallego “Con recuerdo para fortalecer el presente”
Queremos retomar la lectura del sábado 7 de Junio de la II carta a Timoteo 4,1-8.
En presencia de Dios y de Cristo Jesús: Las Comunidades Eclesiales de Base ( Ceb s) son la herencia del movimiento de Jesús inspiradas en las sagradas escrituras fijos en Jesús de Nasareth una experiencia de resistencia evangélica y de profecía en medio de tanta injusticia y falta de sentido cristiano y humano.
Por ahí no faltan personas desorientadas que piensan que las Ceb s son grupos de izquierda, sin vivir y escuchar la realidad de estas experiencias que son motivadas de la actualización de la palabra de Dios en la realidad y en la vida concreta. “P. Héctor Gallegos” encontró en Santa Fe las desigualdades más injustas posibles en medio de los así llamados cristianos que no toleran el compromiso por la justicia y cuando nuestro hermano Héctor Gallego decidió hacerse voz de los sin voz, lo amenazan, lo persiguen, lo calumnian y lo que es peor lo desaparecen y matan, pero su testimonio y su trabajo se resumen en esta carta de Timoteo: “He luchado bien el combate he corrido hasta la meta, he perseverado en la Fe ahora solo espero la corona merecida.”
P. Hector Gallegos decía: “Si desaparezco no me busquen sigan luchando…” Y ese sacrificio, el amor, la entrega de Padre Héctor Gallego no terminó con su desaparición pasado 37 años en Santa Fe de Veraguas pero sobre todo en las Ceb s su enseñanza sigue sembrando esperanza en medio de tanta angustia aunque los signos de muerte tengan otras. Hoy no son solo los ricos los del poder económico y gubernamental los que persiguen y quieren hacer daño a los pobres y a quienes se entregan de lleno al servicio de la vida. Un ejemplo, el despido de nuestros anteriores pero siempre presentes misioneros que se hicieron uno con nosotros, viviendo nuestra realidad, caminado nuestros campos, asumiendo nuestro dolor y denunciando nuestras injusticias o mejor dicho lo que si se hace en perjuicio de los pobres, de los que no pueden levantar su voz porque sencillamente no se escuchan… por más que se grite y se llore.
Si P. Hector Gallegos estuviera en Coclesito, Toabre, hubiera corrido la misma suerte porque resumió el compromiso de Medellín con su trabajo concreto CP14. La pobreza de la Iglesia No.70 dice: debemos agudizar la conciencia del deber de solidaridad con los pobres, a que la caridad nos lleva, esta solidaridad significa hacer nuestros sus problemas y sus luchas saber hablar por ellos esta ha de concretarse en la denuncia de la injusticia y de la opresión en la lucha cristiana contra la intolerable situación que soporta con frecuencia el pobre, en la disposición al diálogo con los grupos responsables de esa situación para hacerles comprender sus obligaciones y no puede haber injusticia más grande que el proyecto minero a cielo abierto de Petaquilla que afecta directamente la zona campesina. La naturaleza y el planeta. Así como no puede haber mayor opresión que obligar al pueblo campesino a aceptar tan repudiable proyecto bajo procesos satánicos como el contrato ley 9 de 1997 que no es más que una trampa organizada por los mismos que hoy fungen como accionistas y de autoridades que obligan al pueblo a obedecer leyes que ellos no cumplen y que imponen a las fuerzas. No es menor la injusticia la de sacar forzadamente por el compromiso con la justicia y la vida a nuestros misioneros claretianos y Hermanas laicas y dejar desprovistos de acompañamiento pastoral la zona campesina. Este es un pecado que clama al cielo y que hoy exige mayor compromiso a las CEBs dice San pablo a Timoteo en esta carta: “…Tu en cambio sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio. Que el espíritu del resucitado, el testimonio de todos (as) los santos y mártires como P. Héctor Gallegos sigan dando vida a la Iglesia de los pobres y en ella y por ella al fortalecimiento de la humanidad y la dignificación humana.
Nuestras voces no pueden callar.
¡Padre Héctor, está vivo!
Hermano Benancio
Servicio Misionero por la Justicia y la Paz