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Ecología

Ampliación de la destrucción

Febo Cordero

La sistemática destrucción del medio ambiente en Panamá es un fenómeno que a estas alturas del siglo 21 no tiene igual.  Ahora cuando el mundo entero se empieza a dar cuenta de lo frágil que es la vida en este planeta y lo mucho que podemos los humanos afectar generaciones futuras, no solo de humanos sino de todos los seres vivos, en panamá nos hemos ensañado contra la naturaleza.  Hemos declarado la guerra al medio ambiente.  Solamente voy a tomar el caso de los manglares y humedales del país.

Los manglares son una mina de oro. Literalmente. Sirven de amortiguador para tsunamis, incubadoras vivientes de miles de especies de peces, plantas, crustáceos y un sin fin de seres vivos.  Refrescan la vida. Sin embargo, alguien se le ha ocurrido que devastando manglares y vendiendo el terreno devastado como playa o como futura playa tiene más futuro. La verdad que hay que ser bien bruto para siguiera pensar esta barbaridad.

Sin los manglares y sin los humedales, la pesca va a decaer significativamente. Las playas se van convirtiendo en trampas de muerte. Vale la pena investigar lo siguiente para verificar su veracidad. Recientemente, un padre murió ahogado en Playa Venao y se dice que unas corrientes muy fuertes contribuyeron a su muerte. Cerca del área, se ha devastado un manglar que aparentemente servía de colchón y retenía sedimento y arena que de otra manera termina en la playa.  Al destruir el manglar, las corrientes que se forman son mortales. De hecho, esto ha ocurrido en playas como Coronado, Rio Mar, Gorgona, etc.

Lo último de la estupidez es la destrucción de manglares en la isla de Cañas. Este es un refugio para aves, peces, y lo que es mejor tortugas. Las tortugas marinas de varias clases desovan en sus playas todos los años y es un verdadero espectáculo. Cientos de turistas van de todos lados a presenciar la vida comenzando. Esto genera ingresos para los moradores de Cañas y para todos los que están cerca del área.  Es un negocio que puede mantenerse por cientos de años más. Solamente hay que hacer algo. No hacer nada. Dejar el ambiente igual a como lo encontramos. Lo menos intervenido posible.

El medio ambiente es una verdadera mina de oro. Genera ingresos por todos lados. Países como Costa Rica han entendido esto claramente y protegen su patrimonio. Estamos jugando con candela. Protejamos el patrimonio de nuestros hijos. El patrimonio que se come, recordemos que el dinero no se come.  Nuestros océanos no son ricos por que sí, todo tiene su razón de ser y los manglares son una de esas razones.  Cualquier biólogo marino puede certificar la importancia de los manglares en la vida marina y no me quedo corto cuando digo que son cruciales.  Que estamos haciendo? Carbón! O peor aún, limpiando y drenando para construir barriadas, hoteles? Esto no es progreso. Es un franco retroceso y una estupidez mayúscula. Una miopía severa que nos va a traer consecuencias funestas.

Lo que debemos hacer es promover la repoblación de manglares en aquellos lugares donde han sido destruidos. Lo primero que hay que hacer es un censo y detener la locura esta de hacer todo en función de una ganancia a corto plazo.  Si no lo hacemos, de nada nos va servir arrepentirnos ya que será demasiado tarde.

Martes 25 de marzo de 2008



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