Pintada de verde
Lina Vega Abad
lvega@prensa.com
6 de febrero de 2010
ESPANTO. Tengo semanas de atraso con el tema de hoy, pero es que en este país la lista de horrores es interminable. Y entre ellos, el nuevo intento del Presidente colombiano por “vender” su proyecto de abrir el tapón de Darién. ¡Hasta cuándo tendremos que soportar tanta interesada impertinencia! Esta vez, sin embargo, un peligro acecha: su interlocutor panameño sonríe con complacencia y complicidad.
No es de extrañar. Para el nuevo fantasma empresarial que recorre la región, Darién no es uno de los pocos bosques tropicales que nos quedan, sino otra posibilidad de hacer negocios. Por ello, a don Álvaro –probablemente con el beneplácito de don Ricardo– le encantaría extender esta feria de Portobelo en la que aún vivimos –con piratas, asaltadores de camino y especuladores incluidos– a través de la maravillosa biodiversidad aún existente en Darién, destruyéndola para siempre.
Pero, eso sí, mejorando el “clima de inversiones” entre cámaras de comercio y otras yerbas. Interesante resulta que, como en la naturaleza, en la “política/negocio” todo se relaciona con todo. Así, al viceministro Ricardo Quijano, que anda por allí aplaudiendo a cuanto minero se encuentre, parece que le molesta la libertad de expresión cuando no incluye adulación. ¡Un verdadero espanto! |