5. Las cañas rotas
1. Todos los pueblos de la antigüedad atribuyeron gran importancia a los sueños, creyendo que éstos permitían al hombre ponerse en contacto con Dios y anunciaban el futuro. En Israel estaba extendida esta creencia y se le daba una significación especial a determinados sueños. En las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se cuentan algunos sueños reveladores del porvenir o de los planes de Dios sobre determinados hombres y mujeres (Génesis 27, 5-10; Daniel 7, 1-28; Mateo 1, 18-25). El sueño que Jesús contó a Juan y Andrés recoge una hermosa profecía mesiánica (Isaías 42, 1-4).
Juan 1,35-39
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