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Un tal Jesús
8. La última noche en Betabara

1. El parentesco de primos entre Juan el Bautista y Jesús, al que se refiere únicamente el evangelio de Lucas, debe entenderse como expresión de la estrecha relación que existió entre el mensaje de ambos profetas. Juan tuvo que tener una influencia decisiva sobre Jesús, que diría un día de él que era “el mayor de entre los nacidos de mujer” (Mateo 11, 11).

2. Es muy posible que Juan el Bautista viviera durante algún tiempo en el monasterio de los esenios, en las orillas del Mar Muerto, cerca del lugar donde después bautizaría. Los esenios fueron un grupo similar a una congregación religiosa, que comenzó a formarse unos 130 años antes de nacer Jesús. Eran muy críticos de las prácticas religiosas del Templo de Jerusalén y en rechazo de ellas se retiraron al desierto para no contaminarse con el mundo. Vivían en comunidad, guardaban el celibato -aunque había grupos de casados-, rezaban oraciones especiales, no hacían sacrificios de animales, practicaban una pobreza rigurosa y compartían los bienes. Esperaban el fin de los tiempos como un acontecimiento inminente. Se consideraban perfectos y predilectos de Dios.

Entre sus ocupaciones estaba la copia de las Escrituras. Cuando en los años 70 de nuestra era los romanos devastaron las ciudades Israel hasta y arrasaron Jerusalén, los esenios huyeron del monasterio y dejaron enterrados en ánforas de arcilla algunos de sus manuscritos. Estos pergaminos, los llamados “rollos del Mar Muerto”, han llegado hasta nosotros después de los descubrimientos hechos en Qumram en 1947. Son los manuscritos más antiguos que se conocen de algunos libros de la Biblia. El más importante es el rollo del profeta Isaías. Actualmente, se pueden visitar las ruinas del monasterio esenio, del que se conservan paredes, algunas escaleras, las piscinas de purificación. En el Museo del Libro, en Jerusalén, están los objetos encontrados en las ruinas: vasijas, sandalias, monedas, mesas.

3. No se tiene ninguna referencia histórica sobre cuándo y cómo murió José, el esposo de María. De lo que sí existen datos históricos es del saqueo y destrucción de la ciudad de Séforis, cercana a Nazaret y entonces capital de Galilea, en los años de la juventud de Jesús. Los romanos la incendiaron como escarmiento de la rebelión zelote que allí se produjo.

4. Jesús no fue un monje esenio, de los que había en su tiempo. Vivió mezclado con sus paisanos, participando de todos sus problemas y realidades. Fue un laico, no entró en ninguna estructura religiosa, no fue sacerdote ni levita, no formó parte del movimiento seglar fariseo. Hasta el final de su vida vivió y actuó de forma independiente, sin apartarse de la clase social en la que había nacido.

www.untaljesus.net/



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Agosto 2006