13. En el barrio de los pescadores
1. Por su gran extensión, el lago de Galilea es llamado "mar" de Galilea. En los evangelios se le llama también lago de Tiberíades o de Genesaret, haciendo referencia a dos de las ciudades que se encontraban en sus orillas. En el Antiguo Testamento se le llama mar o lago de "Kinneret" -de "kinnor" que, en hebreo, significa arpa-. La leyenda dice que el lago tiene esta forma y que la suave voz de sus olas recuerda el sonido de las cuerdas del arpa. De norte a sur, el lago mide 21 kilómetros. Su mayor anchura es de 13 kilómetros . Está situado, como el Mar Muerto, bajo el nivel del mar, a 212 metros , y llega a tener una profundidad de 48 metros . Sus aguas son dulces y ricas en varias clases de peces. Se conocen hasta 24 especies distintas.
2. Junto al lago de Galilea había varias ciudades. En tiempos de Jesús, una de las más importantes era Cafarnaum ("ciudad del consuelo" o "ciudad de Nahum"), nunca mencionada en el Antiguo Testamento. La ciudad tenía un puesto de aduanas, pues era fronteriza entre la Galilea que gobernaba Herodes y la zona de Iturea y Traconítide, que correspondía a su hermano Filipo. Estaba, además, junto a la gran calzada romana que unía Galilea con Siria, la llamada "via maris". Por su importancia estratégica había también en la ciudad una guarnición romana con un centurión a su mando. En Cafarnaum se desarrollaron gran cantidad de episodios de la vida y predicación de Jesús en Galilea. Allí vivió al dejar Nazaret y Mateo la llamó "la ciudad de Jesús" (Mateo 9, 1).
En tiempos evangélicos, Cafarnaum era una ciudad de unos tres kilómetros de extensión y pocos miles de habitantes. Además de la pesca, la población se dedicaba a la agricultura: aceitunas, trigo y otros granos. Las casas estaban construidas en piedra negra de basalto con techos de lodo y paja, que hicieran más soportable el calor, muy fuerte en verano, por la gran depresión que forma el mar de Galilea. Unos cuatro siglos después de Jesús, Cafarnaum quedó destruida, y no fue hasta finales del siglo XIX cuando se hallaron sus ruinas. Éstas -cimientos de algunas casas, trazados de barrios y calles de la antigua ciudad- son uno de los mayores tesoros arqueológicos de Israel.
En el Cafarnaum actual se conservan restos de una gran sinagoga edificada sobre la de tiempos de Jesús, y muchos objetos de la época: lámparas de aceite, prensas de aceite, piedras de molino. De todos los recuerdos, el más importante es, sin duda, el basamento o cimiento de la casa de Pedro, cercana al embarcadero. Las inscripciones encontradas demuestran que los primeros cristianos se reunían allí desde el siglo I a celebrar la eucaristía.
3. En todas las culturas campesinas predomina la tradición oral. La gente se reúne para escuchar a uno de sus paisanos una historia mil veces repetida y adornada. El padre transmite a sus hijos el saber acumulado durante generaciones valiéndose de cuentos o acertijos. El abuelo o abuela, expertos relatores de historias antiguas, las cuentan a los más jóvenes. Jesús, un campesino, fue heredero de esta cultura. Por otra parte, el Oriente ha sido siempre cuna fértil de historias con moralejas, fábulas, leyendas, parábolas. Los evangelios muestran que a todo esto Jesús uniría una maestría personal como conversador y narrador. De su mundo familiar y campesino nacieron todas sus parábolas. Se explicaba con imágenes mucho mejor que con ideas abstractas y es un error creer que lo hacía por "adaptarse" a oyentes poco inteligentes para que lo entendieran mejor.
Mateo 4,13
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