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Un tal Jesús

25. El cobrador de impuestos

1. De Mateo, uno de los doce discípulos de Jesús, sabemos por los datos que nos dan los evangelios, que era hijo de un tal Alfeo y que su oficio era cobrar impuestos en la aduana de Cafarnaum, ciudad de paso de las caravanas que llegaban a Palestina procedentes de Damasco. El evangelio de Lucas y el de Marcos le llaman también Leví. Desde el siglo II se le consideró autor de uno de los cuatro evangelios.

2. Desde la época de la dominación persa, Israel conoció el pago de impuestos a una potencia extranjera. Pero sólo hasta los tiempos del imperio romano empezaron a cobrarse tributos de forma sistemática. Toda provincia romana debía contribuir al fisco de Roma, aunque algunas ciudades y príncipes aliados del imperio podían cobrarlos para su propio provecho. Era el caso del tetrarca Herodes Antipas, que los recaudaba en distintas ciudades de Galilea, entre ellas Cafarnaum. Los impuestos eran una dura carga para el pueblo y una importante arma de control político en manos de los gobernantes. A las sumas ya establecidas se añadían todo tipo de prebendas y sobornos que había que ofrecer a las autoridades y a los servicios administrativos. La corrupción se extendía desde los más bajos hasta los más altos puestos del poder.

3. Los cobradores o recaudadores de impuestos, llamados publicanos, formaban parte de la categoría social más despreciable del país, junto a usureros, cambistas, jugadores de azar y pastores. En su oficio, además del estricto cobro del tributo -suficiente motivo para hacerse acreedores del odio del pueblo-, realizaban todo tipo de trampas. Por estar basado en el fraude y por ser imposible de conocer el número de todos los estafados o engañados, ser publicano era una mancha social que suponía la pérdida de todos los derechos civiles y políticos. En el lenguaje popular, los cobradores de impuestos se asociaban siempre con ladrones, paganos, prostitutas, asesinos y adúlteros, con la hez de la sociedad. Todo esto pone de relieve el fuerte escándalo que constituyó el que Jesús llamase a un publicano a formar parte de su grupo y el que dijese en varias ocasiones que su mensaje estaba destinado a “publicanos y pecadores”.

4. En tiempos de Jesús se escribía usualmente en papiros. El papiro era un arbusto acuático, que crecía cerca de los pantanos. Se cosechaba al norte del lago de Tiberíades. Con sus fibras se hacían cestas, barcas y una especie de papel que podía enrrollarse con facilidad. La tinta con la que se escribía sobre el papiro era un colorante negro, formado principalmente de hollín, bastante espeso. Muchos escribientes llevaban el tintero colgado a la cintura. Los recaudadores de impuestos tenían que dominar la escritura. Y debían tener también nociones de griego, porque en su oficio se relacionaban con comerciantes de otros países. Frente a los conocimientos que tendría un hombre como Mateo, la cultura de Jesús resultaba notablemente inferior.

Mateo 9,9; Marcos 2,13-14; Lucas 5,27-28.

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Agosto 2006