32. Dicen que está loco
1. Marcos y Mateo hablan en sus evangelios de los “hermanos y hermanas” de Jesús. Incluso dan los nombres de cuatro de estos hermanos: Simón, José, Judas y Santiago, también llamado Jacobo (Mateo 13, 55). La palabra griega empleada por los evangelistas es “hermano”, una traducción literal del arameo. Pero, en la lengua de Jesús “hermano” sirve también para designar a parientes más lejanos: sobrinos, primos segundos, etc. Tan es así que cuando el evangelio de Juan quiere decir que Pedro era hermano de Andrés -hijo de los mismos padres- lo especifica añadiendo a “hermano” la palabra “carnal”, para que no quede duda del parentesco (Juan 1, 41). Una cantidad de datos de los evangelios y la tradición cristiana, de forma unánime, han transmitido que Jesús era el hijo único de María.
2. La familia era la base de la sociedad judía, una institución de grandísima importancia para el pueblo de Israel. Abundaban los núcleos familiares numerosos, porque se tenían muchos hijos y porque en un mismo espacio convivían varias generaciones. El varón era el jefe indiscutible. Los parientes estaban obligados a ayudarse, los vínculos familiares eran muy fuertes y duraban toda la vida. La veneración y el respeto que los hijos debían a sus padres pertenecían a la tradición más arraigada en el pueblo. En su tiempo, resultó novedoso que Jesús antepusiera el compromiso con la justicia a los vínculos familiares.
Mateo 12,46-50; Marcos 3,20-21 y 31-35; Lucas 8,19-21.
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