Sucedió en Naím
1. Naím es una pequeña ciudad situada a 15 kilómetros de Nazaret, en las faldas del monte Gabial y custodiada de cerca por la altura del monte Tabor. Su nombre significa “Bonita”. Actualmente, una pequeña iglesia franciscana recuerda el paso de Jesús por esta aldea.
2. No sólo lloraban al difunto sus vecinos y parientes. También acudían las plañideras, que tenían por profesión llorar a los muertos e incluso recibían dinero por hacerlo. Los israelitas expresaban su dolor ante la muerte con distintos gestos: se rasgaban los vestidos, se dejaban sueltos los cabellos, se daban golpes de pecho, se echaban ceniza en la cabeza. Desde que se tenía noticia de la muerte de alguien hasta el entierro del cadáver, que solía hacerse ocho horas después del fallecimiento, se lloraba al muerto con un llanto ritual, a menudo escandaloso. El velorio y el entierro lo acompañaban generalmente tañedores de flauta. Los familiares varones cargaban el cadáver en un féretro o en parihuelas, precedidos por las mujeres. Las plañideras lloraban, gritando o cantando las lamentaciones, que casi siempre comenzaban con un “ay”. Aún después del entierro, estos lamentos se repetían a lo largo de siete días, tiempo que duraba el duelo en Israel.
Lucas 7,11-17
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