40. En tierra de gerasenos
1. Gerasa era una ciudad situada en la orilla oriental del lago de Galilea. Formaba parte de la llamada Decápolis o Liga de las Diez Ciudades, un territorio de costumbres griegas, habitado casi completamente por extranjeros. Por esto, los israelitas la consideraban zona pagana, tierra de gentiles. Las actuales ruinas que se conservan son de 200-300 años después de Jesús.
2. El cerdo era para los israelitas un animal impuro. Comer su carne estaba estrictamente prohibido y hacerlo era expresión de renegar de la religión judía. El rechazo del cerdo hacía que se considerara un oficio degradante el apacentar piaras de puercos. En un lugar como Gerasa, territorio extranjero habitado por no judíos, no existían estos escrúpulos religiosos.
3. La narración de la curación del endemoniado de Gerasa es un caso típico de relato en el que se ha “adornado” la historia para hacerla más espectacular, más dramática. Con el correr del tiempo, los hechos que impresionan a la gente se van aumentando y exagerando cuando se vuelven a contar, haciéndolos cada vez más maravillosos. Seguramente detrás de los cientos de cerdos que se precipitaron en el mar llenos de demonios, tal como cuentan los evangelios, hay muchas leyendas populares que corrieron de boca en boca y que después los evangelistas, sin posibilidad de comprobarlas ni preocuparse mucho por ello, pusieron por escrito para sacar de ellas un mensaje religioso.
Mateo 8,28-34; Marcos 5,1-20; Lucas 8,26-39.
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