59. El fantasma del lago
1. A lo largo de toda la Biblia, el sueño aparece como un momento en el que Dios se revela al hombre. Al contar los sueños de los que Dios se valió para dar a conocer sus proyectos, las páginas de la Biblia reflejan un punto de vista sobre la vida, habitual en Israel y en la mayoría de los pueblos antiguos, que creyeron que por el camino de los sueños Dios llegaba al hombre y el hombre a Dios. En el Antiguo Testamento abundan los ejemplos de sueños que revelan al hombre lo que Dios quiere de ellos (Génesis 28, 10-22 y 37, 5-11; Números 12, 6-8). Los sabios de Israel aconsejaban discernir el sentido de los sueños (Eclesiástico 34, 1-8).
2. Al escribir, los evangelistas utilizaron distintos estilos y en las páginas de los evangelios se encuentran narraciones históricas, esquemas de catequesis, textos basados en historias del Antiguo Testamento, relatos simbólicos. El relato de Jesús caminando sobre las aguas contiene un mensaje simbólico. El mar para la mentalidad israelita era como la cárcel en donde habían ido a parar, derrotados por Dios al comienzo del mundo, los demonios y los espíritus malignos. Entre ellos destacaba el poderoso Leviatán, monstruo terriblemente peligroso. La idea negativa sobre el mar atraviesa toda la Biblia. Cuando el Apocalipsis, el último libro de la Biblia, describe cómo será el mundo futuro dice que allí no habrá mar (Apocalipsis 21, 1). Para la mentalidad israelita, Dios tiene poder sobre todos los espíritus del mar y Leviatán es para él como un juguete (Job 40, 25-32). Los evangelios quisieron expresar que Jesús también tenía ese poder porque Dios se lo había dado.
Mateo 14,24-33; Marcos 6,45-52; Juan 6,15-21.
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