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Un tal Jesús

63. Una piedra de molino

1. Unos 20 años antes de nacer Jesús, el rey Herodes el Grande había fundado la ciudad de Tiberíades, en la orilla izquierda del lago de Galilea. Le puso este nombre en honor de Tiberio, emperador romano en aquel tiempo. Y la convirtió en la capital de Galilea, en lugar de Séforis. Tiberíades era lugar de residencia habitual de Herodes Antipas, que tenía allí su palacio. Era una ciudad odiada no solamente por la presencia del rey. Herodes la edificó sobre un cementerio -para los israelitas era, por esto, “impura”- y estaba dedicada al emperador romano, un insulto para los nacionalistas. Hoy Tiberíades es una de las más pobladas y modernas ciudades de Galilea.

2. En los sótanos de sus numerosos palacios y fortalezas, Herodes el Grande tenía, como era habi¬tual en la época, las mazmorras que usaba como cárceles para sus enemigos. Aunque en Israel no existía la tortura como medio de castigo para los prisioneros, Herodes la empleó abundantemente durante todo su reinado, despreciando el derecho judío. La mayoría de sus opositores “desaparecieron” en los calabozos de una de sus fortalezas, la Hircania, en el desierto de Judea, que adquirió una reputación siniestra. El hijo de Herodes el Grande, Herodes Antipas, contemporáneo de Jesús, tan cruel como su padre, siguió el mismo camino. Su ambición de poder y la debilidad de su reino, dependiente de Roma y asediado por el descontento popular, hicieron de él un gobernante capaz de cualquier crimen para no perder el trono.

3. El molino antiguo estaba compuesto por dos piedras que se hacían girar una sobre otra para obtener harina del trigo y de otros cereales. Los molinos eran una pieza básica en un hogar y tuvieron distintas formas a lo largo de los siglos. En tiempos de Jesús, además de los molinos que eran movidos por un hombre, se empleaban los llamados “molinos de asno”. Las piedras eran enormes y sólo un burro lograba mover la que giraba sobre la que permanecía fija en el suelo. Este tipo de molinos lo usaban varias familias. Entre los restos arqueológicos de Cafarnaum se conservan varias de estas pesadísimas piedras.

4. La palabra de Jesús que habla del “escándalo de los pequeños” se ha usado con frecuencia para ilustrar temas morales: la corrupción de menores, la pornografía infantil. Pero “pequeños” en lenguaje bíblico no es equivalente a “niños”. Los “pequeños” son los pobres, los desvalidos, los que no tienen poder y son aplastados por el poder. Para estos pequeños, los hombres criminales son un “escándalo”, entendido según lo que quiere decir literalmente en griego esta palabra: piedra de tropiezo. El “escándalo” era la piedra que hacía esquina en el umbral de las casas. De noche, era muy común tropezarse en ella.

Mateo 14,1-2 y 18,6-9; Marcos 6,14-16 y 9,42-48; Lucas 9,7-9; 13,31-33 y 17,1-3.

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Agosto 2006