69. Las preguntas de Ismael
1. Al pie del monte Tabor estaba situada Deboriya, una ciudad perteneciente a los israelitas de la tribu de Zabulón. Llevaba este nombre en recuerdo de Débora, profetisa y «madre de Israel», que actuó como jueza en los primeros tiempos de la historia del pueblo y ganó batallas para su patria. Su cántico de victoria (Jueces 5, 1-31) es una de las obras maestras de la literatura hebrea. Actualmente, Deboriya es una pequeña aldea habitada por árabes.
2. Por la descripción que hacen los evangelios de los síntomas del muchacho enfermo que Jesús encontró al bajar del monte Tabor se puede deducir que la enfermedad que padecía era la epilepsia, dolencia totalmente desconocida en aquellos tiempos. Los enfermos que la padecían eran especialmente temidos. Al no conocer de dónde podía venir la enfermedad o qué hacer frente a ella, la situación resultaba angustiosa. Lo más frecuente era atribuir al demonio la causa. También se hablaba de un castigo de Dios por algún pecado oculto del enfermo o de algún miembro de su familia.
3. Unos 500 años antes de Jesús, un autor anónimo escribió uno de los libros más hermosos de la Biblia , el Libro de Job. En él se cuenta la historia de un hombre bueno, que sufrió toda clase de calamidades. Las páginas del libro recogen sus interrogantes ante el dolor, que considera absurdo, injusto, inmerecido. En su crisis, Job enfrenta a varios amigos que le hacen consideraciones piadosas, buscando que se resigne. Job no lo hace y se enfrenta a Dios, al que hace responsable último de sus males.
El personaje de Job, rebelde ante el sufrimiento, interpelando a Dios, significó una auténtica revolución en el pensamiento religioso de Israel. Hasta entonces se creía que en la tierra el hombre recibía ya el premio o el castigo de sus actos. Al bueno le iba bien, era feliz, prosperaba. Al malo le tocaban tarde o temprano fracasos y sufrimientos. El Libro de Job vino a contradecir radicalmente estas ideas. Su tema se resume en una sola e inquietante pregunta: ¿por qué sufren los buenos, qué sentido tiene el dolor de los inocentes? A lo largo de 38 capítulos, y de todas las maneras posibles, Job plantea una y otra vez esta misma cuestión. A partir de este libro, la reflexión del pueblo de Israel sobre el dolor, la responsabilidad individual y los proyectos de Dios, varió sustancialmente. El caso de Job abrió el camino teórico para empezar a comprender una posible inmortalidad, la trascendencia de la vida humana más allá de esta tierra.
Mateo 17,14-21; Marcos 9,14-29; Lucas 9,37-43.
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