75. La fiesta de las tiendas
1. Al comienzo del otoño, en el mes de septiembre, el pueblo de Israel celebra la fiesta de los «sukkot» (de las Tiendas o de las cabañas). Con ella termina la recolección de los frutos y la vendimia. La ley mandaba peregrinar a Jerusalén. Durante los siete días que duraba la fiesta, el pueblo vivía en chozas o cabañas que se construían en las terrazas o los patios de las casas, en la explanada del Templo, en las plazas públicas o en los alrededores de la capital. Las chozas recordaban las tiendas en las que los hebreos vivieron durante 40 años en su peregrinación por el desierto hacia la Tierra Prometida. En tiempos de Jesús y por influencia de textos de los profetas (Zacarías 14, 16 y 19), el pueblo tenía asociada la fiesta de las Tiendas al triunfo definitivo del Reino de Dios y de su Mesías.
2. Los caminos que llevaban a Jerusalén no eran nada seguros. En los tiempos de Jesús reinaba en todo el país el bandolerismo. Para proteger el comercio en las rutas de las caravanas, los romanos habían tomado especial interés en limpiar los caminos de atracadores. Los campesinos agrandaban las historias de salteadores que corrían de boca en boca y, aunque ellos no llevaran mucho en sus viajes, temían especialmente estos peligros y consideraban un favor especial de Dios el llegar sanos y salvos a Jerusalén.
3. En tiempos de Jesús, la espera del Mesías liberador era un tema habitual en las conversa¬ciones populares. Para algunas escuelas de rabinos el Mesías acreditaría que lo era por su pertenencia a la familia de David. Sería «su hijo». Otros no daban demasiada importancia a este aspecto y se fijaban no en de dónde vendría el Mesías sino en lo que haría.
Juan 7,1-13 y 40-43
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