82. En una aldea de Samaria
1. La enemistad entre los samaritanos y los galileos y judíos estaba alimentada por varias circunstancias históricas. 129 años antes de Jesús, el rey judío Juan Hircano había destruido el sagrado templo samaritano del Garizim. Esto aumentó el odio entre los dos pueblos. Cuando Jesús tenía unos diez años ocurrió un hecho que horrorizó a los judíos: con ocasión de las fiestas de Pascua, los samaritanos que habían ido a Jerusalén echaron huesos de muerto por todo el Templo. Aquella profanación del lugar santo fue un hecho que los judíos no olvidaron. A partir de entonces, las tensiones fueron siempre en aumento.
2. El pueblo israelita tenía a gala, como virtud nacional, la hospitalidad. Pero esto no se cumplía entre samaritanos y judíos. Se negaban el saludo y se cerraban las puertas de sus casas como signo de rechazo total. Cuando los judíos atravesaban territorio samaritano, no era extraño que ocurrieran graves incidentes, que a veces terminaban en matanzas.
Lucas 9,51-56; Juan 4,28-43.
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