85. El patrón se fue de viaje
1. Un talento era una medida de peso que oscilaba entre los 26 y los 36 kilos, de plata o de oro. Equivalía a unos mil denarios. Era una gran cantidad de dinero, considernado que el jornal habitual de un cam¬pesino o un obrero era sólo de un denario.
2. La parábola del patrón que da talentos a sus capataces para que negocien con ellos, la de las vírgenes prudentes, la del ladrón que llega de noche y la del amo que regresa inesperadamente, fueron parábolas contadas por Jesús para sacudir las conciencias de los dirigentes religiosos de su tiempo, a quienes Dios pediría rigurosa cuenta de lo que habían hecho y de lo que habían dejado de hacer por el pueblo. Las primeras comunidades cristianas transformaron estas parábolas de Jesús en llamados a la responsabilidad de los cristianos, para que estuvieran alerta y “negociaran” bien con su tiempo, su vida y sus posibilidades, para cuando llegara el juicio de Dios. Así se ha entendido generalmente la parábola de los talentos: como un llamado a la responsabilidad. Pero tomada literalmente podría parecer como si Dios prefiriera a los más listos e intrépidos. Se podría interpretar que los apocados e indecisos no son aceptados por Dios. Pero el Dios del que habló Jesús se compadece de la debilidad humana y siempre da una nueva oportunidad.
Mateo 25,14-30; Lucas 19,11-27.
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