87. En la rama de un sicómoro
1. Jericó es una ciudad-oasis situada en medio del desierto de Judea, en el centro de una fértil llanura de clima tropical. Está a 250 metros bajo el nivel del mar y a unos 7 kilómetros de la orilla del río Jordán. A partir de las excavaciones hechas en 1952, se concluyó que Jericó es la más antigua ciudad conocida en todo el mundo, con unos 11 mil años, conservándose restos de una muralla que se remontan a la Edad de Piedra. Jericó fue la primera ciudad conquistada por los israelitas al entrar en la Tierra Prometida al mando de Josué (Josué 6, 1-27). Las valiosas ruinas de la ciudad están situadas a unos dos kilómetros de la actual Jericó. En tiempos de Jesús, Jericó era una ciudad importante como lugar de paso de las caravanas comerciales que atravesaban el desierto. Por esto había allí una oficina de cierta categoría para el cobro de impuestos, al frente de la cual estaba como jefe de los publicanos o cobradores un tal Zaqueo.
2. Los impuestos cobrados en Jericó por el publicano Zaqueo iban a engrosar las arcas romanas, ya que la ciudad estaba en Judea, provincia dominada administrativamente por Roma, así como los impuestos que cobraba el publicano Mateo en Cafarnaum eran para el rey Herodes. Los puestos de publicanos eran subastados por las autoridades romanas, arrendándolos al mejor postor. Los publicanos tenían que pagar después a Roma por el alquiler y por otros gastos. Era Roma quien fijaba las cantidades a cobrar en concepto de impuestos. Poca ganancia quedaba a los publicanos si eran honrados en el cobro. Por eso, aumentaban las tasas arbitrariamente, quedándose con las diferencias. Sus continuos fraudes y su complicidad con el poder romano hacían de los publicanos personas despreciadas y odiadas por el pueblo.
3. El sicómoro es un árbol muy grande procedente de Egipto, de la familia de la higuera, que crece en las costas de Palestina y en toda la llanura del Jordán. Se le llama también «higuera loca». Su tronco da una madera dura e incorruptible, que en Egipto se usó para los ataúdes de las momias. Sus raíces son muy resistentes, sus hojas gruesas y en forma de corazón, y sus frutos, abundantes, se parecen a los higos pequeños.
4. Zaqueo es uno de los pocos ricos -con Nicodemo y José de Arimatea- que cambiaron de vida al conocer a Jesús. El cambio de Zaqueo no se quedó sólo en palabras. A los que defraudó les iba a devolver cuatro veces más de lo que les quitó. Y la mitad de lo que le quedara, la entregaría a los pobres. Fue una conversión concreta y hasta «exagerada»: Zaqueo se aplicó a sí mismo -como «penitencia» por sus trampas- la ley romana, que ordenaba restituir el cuádruplo de lo robado, y no la ley judía, que era mucho menos severa.
Lucas 19,1-10
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