92. Por el ojo de una aguja
1. Una cierta interpretación cristiana ha presentado al joven rico del relato del evangelio como un muchacho bueno, puro, honesto, cumplidor de todos los mandamientos, pero «no apto para la vida religiosa», porque no fue valiente para seguir el «consejo» de Jesús: vender todo y darlo a los pobres. Pero Jesús no dio «consejo» a los que buscan la perfección. Planteó a los ricos un único camino para entrar en el Reino de Dios: adoptar la perspectiva de los pobres.
2. Jesús hizo una exageradísima comparación al hablar de la dificultad que tiene el camello que quiere pasar por el ojo de una aguja. No se refería Jesús a entrar por una de esas puertas orientales que tiene forma de aguja, como algunos han interpretado, tratando de suavizar el pensamiento de Jesús. Jesús hablaba de una aguja de coser. Y del camello, el mayor animal conocido en Palestina. Con esta desproporcionada comparación, quiso decir que resulta imposible, a no ser que Dios haga un milagro, que un rico entre en el Reino de Dios.
Mateo 19,16-24; Marcos 10,17-25; Lucas 18,18-25.
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