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Migrantes

¿Migrante = Delincuente?

Kevin Evandro Sánchez Saavedra
Antropólogo Social

Casi de forma instintiva, como una manera de abstraer la realidad, el ser humano tiende a simplificar los hechos, la realidad, a generalizar, para no sentirse abrumado por el universo de conocimiento que es nuestro entorno. En ese sentido, hasta podría decirse que formarse juicios previos o prejuicios sobre los hechos, sobre las cosas y sobre los demás, es parte de nuestra naturaleza. No obstante, tales prejuicios en contextos y circunstancias particulares resultan perjudiciales para las relaciones sociales que igualmente por naturaleza hemos alcanzado en el desarrollo de nuestra especie.

Los estereotipos, muy parecido a los prejuicios, también constituyen mecanismos de simplificación de la realidad, que por razones de ahorro de esfuerzo, conllevan el peligro de distorsionarla y falsearla. Cuando los estereotipos son negativos y los prejuicios discriminadores, se etiquetan las personas y se imprimen, como nos dice el antropólogo español T. Calvo Buezas (2004), sobre “todos y cada uno” de los pertenecientes a ese colectivo. Así, si tengo el estereotipo negativo de que "los migrantes son delincuentes", a cualquier migrante que aparezca (sobre todo si es de nacionalidad colombiana), sin conocerlo, lo marco bajo el errado molde de "migrante igual a delincuente", pensando, actuando y hasta escribiendo de forma negativa hacia él, con desconfianza, prevención, recelo, rechazo, agresión, discriminación contra él.

Este estereotipo es uno de los más comunes en el imaginario negativo panameño. De hecho, se tiende a relacionar el aumento de la delincuencia y la inseguridad ciudadana con el incremento en el país de ciudadanos de otras nacionalidades, principalmente cuando se trata de colombianos/as. En la opinión pública negativa contribuyen varios hechos delictivos y condenables de algunos ciudadanos de otras nacionalidades, que luego se atribuyen a todo el colectivo. Estos hechos suelen ser noticia morbosa en los medios de comunicación, contribuyendo así, sin intentarlo quizás los medios, a aumentar la imagen negativa de los migrantes y la discriminación.

“Entre los migrantes de otras nacionalidades (autorizados o no autorizados para estar en el país) pueden existir algunas personas que —al igual que algunos panameños, coclesanos, veragüenses, chiricanos, colonenses— son o pueden ser delincuentes, asesinos, ladrones, traficantes de droga, etc. Sin embargo, atribuir a todo un colectivo o grupo (peruanos, ecuatorianos, colombianos, chinos, entre otros) el comportamiento de algunos, es un acto inmoral e injusto . A los que cometen robos, asesinatos o delinquen, independientemente de su nacionalidad-etnia-religión-raza, debe aplicarse la ley con severidad y justicia, igual para todos. Pero a nadie (tampoco a los migrantes, autorizados o no para estar en el país) debe atribuirse el "sambenito" o prejuicio receloso de delincuente”, mientras no se compruebe lo contrario.

“La maldad puede estar presente entre todos los seres humanos, de cualquier patria, raza, cultura y religión, por lo tanto, también entre los migrantes. No obstante, existen también en todos los seres humanos, incluyendo a los migrantes, semillas de bondad y capacidad de vivir pacíficamente con otros seres humanos diferentes”. En ese sentido, intentemos evaluarnos al momento de emitir juicios que tienden hacer falsas generalizaciones y se constituyen, quizás sin quererlo, en caldo de cultivo para respuestas xenófobas, racistas, discriminatorias o injustas.



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Agosto 2006