Panamá, 29 de agosto del 2007
Nueva política migratoria o una vuelta al pasado
Servicio Jesuita a Refugiados-Panamá
“Militar se encarga de dirigir la Dirección de Migración”, tituló La Prensa (12/07/2007). “Consejo de Seguridad se toma Migración”, otro encabezado de La Estrella de Panamá (21/07/2007). En julio, Clovis Sinestierra, ex asesor del Consejo de Seguridad y comisionado retirado de la Policía Nacional, fue nombrado director de la Dirección Nacional de Migración y Naturalización. Esto sugería que el gobierno panameño concibe el fenómeno de la inmigración en Panamá como un asunto de seguridad. Erróneamente se asume que son los inmigrantes los únicos responsables del aumento de la violencia y la inseguridad.
Así, en el amanecer del 24 de agosto del 2007, la Policía Nacional, junto con funcionarios de la Dirección Nacional de Migración y Naturalización, llevó a cabo un fuerte operativo para aprehender a inmigrantes de distintas nacionalidades, en distintos puntos de la Ciudad de Panamá. Algunos periódicos estiman que 75 personas (aquellos y aquellas que se dedican al negocio informal de la venta de chichas—refrescos— y empanada) fueron conducidas hasta la Subestación de la Policía Nacional, en Ancón.
Sin embargo, Olga (1), una mujer inmigrante que pudo escapar del operativo en Parque Lefebre, ha calculado que sólo allí se llevaron alrededor de 160 personas, la mayoría colombianos y peruanos. Aunque ya han puesto en libertar a algunos, el consulado de Colombia declaró que aún permanecen detenidas 32 personas de su nacionalidad. En tanto, el de Perú habló de 10 personas de su nacionalidad. Todas ellas en la Cárcel de Migración para su más probable deportación.
“Estábamos haciendo las chichas y las empanadas. Me tuve que volar. Todas las calles la invadieron. Tuve mucho miedo. Eran más o menos como 100 unidades. Estábamos rodeados y no podía hablar. Uno de mis amigos me confesó que ellos estaban durmiendo, que tocaron la puerta y se metieron a la pieza. Preguntó si ellos tenían orden de allanamiento, pero mencionaron que andaban con la fiscalía, que después la entregarían”, menciona Olga.
“Yo salí el viernes en la madrugada para comprar las empanadas que iba a vender ese día. De repente un operativo grande. Tenían retenidos muchos vendedores de chicha y empanada, con todo y carrito. El policía me dijo que era una orden del comandante revisar y pedir todos los documentos. Se llevaron hasta los mismos panameños. Eso fue como a las cuatro de la mañana” narró José, un solicitante de refugio que reside en Curundú, y que a pesar de tener su carné al día, fue llevado hasta la Policía de Ancón y retenido hasta las siete de la noche de ese día.
No importaba si se tenía o no documentos en regla. Tampoco si se era solicitante de refugio. Para las autoridades, el asunto era una cuestión de seguridad. “Se llevaron a gente sin documentos y con carné vencido también. Aunque el objetivo era revisar si teníamos o no antecedentes con la justicia” estimó José. Tampoco importaba que se perjudicara a estas personas que se levantan muy temprano en la mañana para amasar, freír las empanadas, preparar las chichas o salir a venderlas. De lo cual depende su sustento diario y el de muchos y muchas que tienen hijos, esposas o esposos. Para nada era importante el impacto psicosocial en los inmigrantes y solicitantes de refugio retenidos, que humilde y decentemente se ganan a penas su sustento diario. Como nos menciona Osiris Ábrego, del SJR-Panamá: “Estos hechos han producido en los migrantes angustia, incertidumbre, miedo. Muchos no se atreven a salir a ganar el sustento de todos los días por miedo a ser detenidos. Recordemos que muchos de ellos viven el día a día”.
Mucho menos se pensó en los familiares de los detenidos. “Una de mis conocidas que se llevaron trajo de Colombia su niña de 11 años. No sé dónde esta la niña y su mamá está detenida. Un señor que retuvieron tiene una niña de 11 años y uno de 8 años”, comentaba asustada Olga. En tanto, nos decía José: “Yo llamé a Vivian en el mismo momento que me detuvieron. Los niños se dieron cuenta por la tarde y me llamaron llorando, ya casi cuando salía”.
Por información que recibimos de funcionarios de la misma Dirección Nacional de Migración y Naturalización, los operativos continuarán. De hecho, ya tienen ubicados los edificios que serán allanados próximamente. Debido a lo anterior, apelamos a la comunidad internacional para que puedan hacer un llamado de atención en actos arbitrarios como allanar cuartos y viviendas sin la orden pertinente. Además, detener incluso hasta solicitantes de refugio.
Reconocemos que es importante para los Estados establecer controles y medidas de seguridad. No obstante, éstas medidas no son incompatibles con el debido respeto de los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados. Con la atención humanitaria que debe brindársele a muchas personas de otras nacionalidades presentes en Panamá.
El Servicio Jesuita a Refugiados-Panamá, conjuntamente con la Mesa Nacional de Migrantes y Refugiados, prepara actividades en el contexto de la celebración de la Semana Nacional de las Personas Migrantes en septiembre de este año, con la finalidad de que actos de esta naturaleza disminuyan. Donde nacionales y extranjeros son estigmatizados para enmascarar la inequidad e inseguridad que afecta tanto a nacionales como a extranjeros.
Solicitamos que envíe su opinión a las siguientes direcciones:
Dirección Nacional de Migración y Naturalización de Panamá: Fax (507) 507-1838 csinisterra@gobiernoyjusticia.gob.pa
Oficina Nacional para la Atención de los Refugiados en Panamá
Ministerio de Gobierno y Justicia de Panamá
(1) Este nombre es ficticio para guardar la verdadera identidad de esta mujer, así como también la identidad real de José.