Las falacias de Petaquilla
Ignacio Iriberri
El grave peligro en términos humanos, ambientales y ecológicos de la explotación minera de Petaquilla es una realidad no así lo que pretenden vendernos los promotores directos e indirectos del proyecto .
Lo menos que se puede esperar del gobierno; desde el señor Presidente a Instituciones como la ANAN y el Ministerio de Comercio es que den unas respuestas claras y precisas que garanticen el impedir la destrucción ambiental y ecológica que se ha de producir, siendo lo más importante el alto riesgo a la vida y salud de los pobladores. en las 13.000 hectáreas concesionadas, en el área del corredor mesoamericano de biodiversidad.
Los representantes de la mina venden ilusoriamente el progreso que generará la actividad, hablan de la construcción de la carretera, educación y salud a los pobladores quienes por 30 años han sido olvidados por el gobierno, paralelamente establecen restricciones al libre tránsito sujeto a la aprobación de las “nuevas autoridades” mineras. Promesas de futuros planes de turismo ecológico y aseguran que el proceso de extracción mineral es hermético y los componentes químicos no han de producir ningún efecto al medio o la salud sin embargo no dicen donde irán a parar las miles de toneladas de desechos. Concluyen afirmando, su respeto a la naturaleza y que las medidas de mitigación aplicadas han de ser un ejemplo a nivel mundial en términos de explotación minera, contradictoriamente no cuentan con un estudio ambiental y se están cubriendo en salud acusando a agentes foráneos a la mina de contaminar el agua.
Curiosamente no declaran las condiciones financieras contractuales con el Estado, quien aportara toda la riqueza natural a cambio de limosnas al tesoro nacional. En el proceso de explotación minera los gastos serán mayores para el Estado que los escuálidos ingresos.
No soy tan ingenuo como para esperar una respuesta de parte de las autoridades que obliguen y garanticen que las promesas Petaquilleras de desarrollo y progreso sean armónicas con la conservación y sostenibilidad, por la simple y sencilla razón que los márgenes de ganancia, para la compañía minera no harían atractiva la rentabilidad del proyecto, ni hablar de que hubiese una justa compensación al Estado; por ejemplo de un 50%. En consecuencia como siempre y bajo los criterios del modelo económico dominante, será el medio ambiente y los campesinos del área y todo el país, quienes pagaremos los costos del enriquecimiento de estas empresas transnacionales y sus socios nacionales.
La pelea la están desarrollando las organizaciones campesinas e indígenas con algunos vínculos y apoyo de activistas, se requiere el impulso, apoyo y compromiso de organizaciones ambientales, ecológicas, obreras, estudiantiles, profesionales, para parar el crimen humano, ecológico y ambiental del cual más tarde o más temprano todos nos veremos afectados.
Un periodista invitado por ANCON opina sobre Petaquilla...y nuestros comentarios
Julio Yao
Servicio Paz y Justicia en Panamá (Serpaj-Panamá).
Como podrán observar del artículo que ha llegado a través de ParquesNacionales@yahoogroups.com , un periodista "invitado" por ANCON (Asociación Naacional para la Conservación de la Naturaleza ) ha tomado posición (¿o posesión?) en el desbarajuste de Petaquilla. En síntesis, para el autor del texto es cuestión de "mitigar" los daños ecológicos cometidos y, por supuesto -- según el mismo "tocará a la Autoridad Nacional del Ambiente y organizaciones como ANCON velar para que la empresa cumpla rigurosamente con las normas ambientales." Dice el articulista que los moradores de Coclesito son favorables al proyecto minero y que un funcionario del MIDA destacó que, "si bien puede haber daños al medio ambiente, el proyecto llevará beneficio a la comunidad." Dicho funcionario.. "señaló a representantes de la iglesia como responsables de las protestas en contra de la explotación aurífera."
En cuanto a este último aspecto, la aseveración implicaría que las comunidades indígenas y campesinas, que llevan mucho tiempo protestando por la acción depredadora de mina Petaquilla, no serían responsables de sus actos sino que éstos son atribuibles a terceros, lo cual es una forma de hacerle el favor a la empresa y al Obispo Audilio Aguilar, quien, en claro apoyo a la minera, ha amenazado con expulsar al grupo misionero que acompaña a los campesinos e indígenas como parte de su vocación y misión, como ya antes habían desmantelado el equipo original de Pastoral Social Caritas de Panamá bajo Héctor Endara.
Mejoraría la objetividad de su análisis si el periodista tomara nota de que el Comunicado emitido el 31 de julio pasado ( www.panamaprofundo.org ) en el cual se pide el cierre definitivo de mina Petaquilla, está suscrito por el Comité pro Cierre de Petaquilla , la Coordinadora Campesina por la Vida y los Grupos Eclesiales de Base , en nombre y representación de decenas de comunidades.
Cae de su peso que la posición del periodista (¿y de Ancón?) favorece a la ANAM , a la empresa, al obispo Audilio Aguilar y al gobierno del presidente Martín Torrijos. ¿Estarán buscando contratos jugosos como "expertos ambientalistas", capaces de mitigar el calor en el mismísimo Infierno -- buen punto a filosofar -- para legitimar la agresión a los ecosistemas y la lesión enorme a las comunidades?
Pero es la empresa la que ha destruído los ecosistemas, no las comunidades ni los religiosos que las acompañan. El Servicio Paz y Justicia en Panamá (Serpaj-Panamá), que me honro en presidir, y el periodista Blas Julio han tomado cientos de fotos y filmaciones de los ríos mientras eran destruidos, desviados de sus cauces y contaminados, gráficas que se añaden a otras tantas que revelan múltiples formas de devastación ecológica.
En cuanto a la ANAM , ésta se ha hecho la vista gorda como alcahuetas profesionales que son. Por ejemplo, hace año y medio (2006), ANAM anunció un "proceso administrativo" contra la minera, pero la dejó operar aún cuando Petaquilla no contaba con un Estudio de Impacto Ambiental, que todavía brilla por su ausencia según confesión del propio licenciado Harold Mitchell de la ANAM hace apenas dos días. ANAM dejó que la empresa presidida por un delincuente, Richard Fifer -- todavía con deuda pendiente con la justicia -- destruyera decenas de kilómetros cuadrados de selvas vírgenes, después de abrir tal "proceso administrativo", según datos de la propia ANAM..
Solamente con posterioridad a la constitución del Comité pro Cierre de Petaquilla, con representantes de todas las comunidades, el pasado 22 de abril, ANAM "descubrió" desde un avión cuatro días después (el 26 de abril) que la empresa había devastado toda la región y declaró a La Prensa haber abierto un "proceso administrativo", el cual se encontraba en la fase de alegatos y evidencias. Pero este proceso administrativo, ¿no se había abierto ya hace año y medio? ¿A quiénes pretenden engañar? Uno no tiene que elevarse en un avión para verificar la dimensión del daño ecológico ocasionado por la minera Petaquilla: basta con entrar por tierra.
En cuanto al presidente Martín Torrijos, quien estuvo el mismo 31 de julio conmemorando la muerte del general Omar Torrijos Herrera en tribuna paralela a la del Comité pro Cierre de Petaquilla, el mandatario expresó que se debe aprovechar la actividad minera siempre y cuando se respeten las normas ambientales. ¡La gran flauta!
Aparte de que llevaron decenas de buses con gente de regiones alejadas y no afectadas por la mina para aplaudir al presidente (localmente no las conseguían), resulta una triste paradoja que, mientras el general Omar Torrijos H. amó a Coclesito como parte íntima de su ser y dedicó esas regiones a los más pobres entre campesinos e indígenas -- al punto que allí mismo dejó sus restos mortales -- uno de sus hijos se ha dedicado a patrocinar su destrucción y, con ella,la de sus campesinos e indígenas que aún lo recuerdan, como pudimos atestiguar quienes fuimos invitados a presenciar los actos de protesta del 30 y 31 de julio en Coclesito.
Si Martín Torrijos tuviera un asesor que, además de inteligente fuera honesto (cosa que evidentemente no ocurre), hace rato ya éste le habría dicho que la minería a cielo abierto (MCA) provoca daños irreversibles porque constituyen por antonomasia proyectos de muerte y destrucción total de para las comunidades y para el país con cuestionables beneficios más allá de los que perciben dueños, accionistas, operadores políticos, obispos y otros prebendarios y mandaderos.
Decenas de comunidades que exigen el cierre de mina Petaquilla han sido afectadas, impactadas, agredidas, invadidas, diezmadas, envenenadas, contaminadas, excluídas, invisibilizadas, engañadas, hostigadas, acosadas, expropiadas, aterrorizadas, expulsadas, estafadas, empujadas y condenadas por la acción corrosiva de mina Petaquilla y de gente mafiosa y gangsteril como Richard Fifer, Benjamín Boyd, Lucas González y otros que comandan una operación de saqueo y enriquecimiento ilícito con la complicidad de altos funcionarios del Ministerio de Comercio e Industrias, la ANAM y el presidente Martín Torrijos, que "invirtió" en favor de mina Petaquilla decenas de millones de dólares para carreteras hacia el proyecto, asegurados mediante un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo bastante cuestionable.
A los esbirros y testaferros de mina Petaquilla les decimos: ¡Sigan tirando piedras a los miembros del Comité pro Cierre de Petaquilla! Nosotros seguiremos disparando verdades.