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Movimientos en Panamá

No al TLC, Si a la integración

CUT - Central Unitaria de Trabajadores

Los Tratados de Libre Comercio tienen como objetivo el romper las fronteras o barreras de carácter comercial a fin de que los bienes y servicios producidos en un país puedan ingresar libremente en el mercado de otro, en una aparente igualdad de condiciones competitivas frente a los consumidores. Pero en el fondo, cuando se trata de una relación entre países desarrollados y países en desarrollo como es el caso Panamá – USA, esa “igualdad competitiva” se convierte en un engaño que desconoce las realidades de asimetría de nuestros mercados. Será iluso pensar que los productores de arroz o de productos no tradicionales panameños puedan competir en el mercado de USA con los productos subsidiados de ese país; y en el caso que esa utopía se hiciese realidad, la capacidad de producción de USA, infinitamente superior a la de los productores (de bienes y servicios) panameños terminaría por ganarse a los consumidores panameños, en obvio detrimento de nuestros productos.

Pero el problema es mucho más grave que estos aspectos meramente económicos, porque los TLC no buscan en realidad integrar los mercados, sino tomarse los mercados por parte de las trasnacionales, lo cual tiene una trascendencia política de dominación, ya que sustituye la hegemonía tradicional de los sectores nacionales económicos poderosos por la hegemonía del capital trasnacional, de donde se concluye que la nación panameña toda, deberá supeditarse a los intereses de estas trasnacionales de USA, en detrimento de nuestra propia vida como nación. “En efecto global de estos cambios en las reglas es el progresivo desmantelamiento de la gobernabilidad económica, transfiriendo poder de los gobiernos a las empresas multinacionales y privando a los países en desarrollo de las herramientas que necesitan para desarrollar sus economías y lograr una posición favorable en los mercados mundiales” ha señalado recientemente la organización Oxfan Internacional (Confederación de ONGs, presente en más de 100 país, que busca soluciones duraderas a la pobreza), en un informe denominado “Nuestro Futuro por la Borda ”.

Después de la derrota a la propuesta del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y las limitaciones que las trasnacionales han encontrado en la aplicación de los principios y normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la concepción neoliberal prevaleciente en el gobierno de USA ha optado por acuerdos bilaterales que garanticen la hegemonía de las trasnacionales de USA en el mercado latinoamericano que en conjunto no es nada despreciable de acuerdo a su tamaño.

Se trata de negociar obteniendo ventajas más allá de las que le pudieran dar las reglas internacionales del comercio. En esa línea se inscribe el TLC Panamá – USA. Y no es que el gobierno y los que apoyan el TLC no hayan promovido la defensa de los intereses nacionales en el TLC; es que el TLC por su propia naturaleza (cambio de reglas comerciales en base a los intereses del más poderoso) conspira contra los intereses nacionales.

Es por ello que en este tipo de Tratado no se abordan otros aspectos de las relaciones entre nuestros dos países, sino que se circunscribe a lo netamente comercial (ni siquiera a lo económico en general) y se cuida en su contenido que nada afecte “el libre comercio entre las partes”.

El capítulo laboral por ejemplo, que es una especie de mácula impuesta por el movimiento sindical estadounidense (en defensa de sus propios intereses) en todos los TLCs, sostiene en la versión nuestra (Panamá – USA) que nada en él podrá ser interpretado como causa para afectar el libre comercio entre las partes, de tal manera que agregar mecanismo de consulta tripartita; aumenta y especificar los estándares laborales mínimos que ambas partes deben observar, e incluso establecer sanciones y garantizar la actuación de los sindicatos como partes del Tratado, no liberaría al país de ser sometido a los intereses netamente comerciales (pero que irremediablemente se convierten en políticos) de las trasnacionales USA.

Ahora bien, la globalización económica y la integración de mercados es una realidad que no podemos ni debemos negar, sino acoger con entusiasmo pero con perspectiva de país; con vocación de nación y no de colonia; con aspiración de centro y no de satélite dependiente. Por eso, si bien es necesario propiciar la rediscusión de los TLCs, lo cierto es que ello no cambiará el carácter esencialmente reaccionario de los mismos.

Quizás la postura más congruente con la defensa de los intereses de la nación sería la de replantear algunos aspectos del Tratado (laboral, ambiental, propiedad intelectual, etc.) evitando si fuese posible su aprobación (en esos contamos con el apoyo de la CSI –ORIT), pero impulsando a la vez acuerdos y convenios con USA, que permitan la transferencias de tecnología, capacitación, apoyo financiero para el desarrollo y promoción de la cultura y la educación en todas sus modalidades y expresiones.

Además de reclamar una relación bilateral que vaya más allá de la liberación de nuestro mercado y nuestra soberanía a favor de las trasnacionales de USA; será menester participar con entusiasmo de otras iniciativas de integración de mercados, que reflejen menos voracidad y más solidaridad entre los pueblos, hasta ahora, solo actuamos en calidad de “observadores” en iniciativas como el grupo de los cinco; en MERCOSUR, y en el ámbito Centroamericano, sin definir una política de integración que vaya más allá de seguir asumiendo el rol de patio trasero de USA.

Existen suficientes iniciativas de integración que permitirían una interrelación más allá de saquear nuestros mercados y destruir a nuestros productores. Sólo falta la voluntad política. Tomar en serio la integración, más allá de USA!

EL TLC Panamá – USA no garantiza el combate a la pobreza, porque no le interesas ese tema pero nuestro país no sólo tiene un compromiso con la ONU de reducir a la mitad la cantidad de pobres para el año 2015 (acuerdos del Milenio) sino que existe un compromiso con el alto porcentaje de panameños, familiares y amigos nuestros que están pro debajo de la línea de pobreza, de hacer todo lo que sea necesario para variar esa situación.

La presencia de productos más baratos o de mejor calidad traídos desde USA a nuestro mercado, no garantiza la posibilidad de que nuestros pobres mejores su condición socioeconómica. La relación bilateral con USA o con otros países que aseguren transferencia de tecnología, capacitación para el trabajo e inversión económica que promueva empleo decente sí garantiza en alguna forma la reducción de la pobreza. Bajo tal análisis el no al TLC debe ir acompañado de la propuesta de integración a otros mercados, con un alto espíritu de solidaridad humana, siempre teniendo como norte erradicar la pobreza, disminuir el desempleo y hacer más próspero a nuestro país.

CUT - Central Unitaria de Trabajadores
Panamá, República de Panamá, Balboa-Ancón, Calle Bomparte Wise, Nº 2490, Telefax (507) 314-1615
Presidenta
Norma Cano

Secretario General
Luis A. González

Administración y Finanzas
Horacio Rodríguez

Políticas Sociales y Económica
Alfredo Berrocal

Política Sindical y Educación
Elberto Cobos



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Agosto 2006