Comunicado del Servicio Jesuita a Refugiados-Panamá (SJR-PANAMÁ)
Día Internacional de la Mujer 2008
En alusión al Día Internacional de la Mujer , que se conmemora cada 8 de marzo, el Servicio Jesuita a Refugiados-Panamá (SJR-Panamá), se une al importante reconocimiento de todas las mujeres: afrodescendientes, indígenas, migrantes, refugiadas, campesinas e identidades diversas. En este día tan importante, ofrecemos nuestros honores y admiración por todas las mujeres panameñas. Especialmente por aquellas que día a día nos regalan su grata compañía y amistad. Que el Dios de la vida les bendiga hoy y siempre.
Hacemos un llamado a la sociedad panameña y la comunidad internacional para que se unan, con voluntad, en la lucha contra todo tipo de discriminación y violencia hacia las mujeres, incluso hasta en actos y hechos de la vida cotidiana. Al respecto, uno podría preguntarse: ¿Cuál es el legado que nuestro país ha brindado a la mujer panameña?
Aunque el estado panameño, el 29 de octubre de 1981, ratificó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, aún se niega a ratificar la C onvención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares. Lo mismo que el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena y el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes , de la Organización Internacional del Trabajo. Es importante que estos acuerdos internacionales, que en varias partes hacen alusión a la protección de los Derechos Humanos de las mujeres, sean reconocidos por nuestro país. El SJR-Panamá insta al gobierno panameño para su definitiva ratificación.
El SJR-Panamá reafirma la dignidad, inteligencia, esperanza y humildad con que las mujeres afrontan su diario vivir. En esta ocasión queremos destacar la manera como estas cualidades están presentes en las mujeres migrantes y refugiadas. En el 2006, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en su informe sobre el Estado Mundial de la Población , indicó que “94,5 millones, o casi la mitad (49,6%) de todos los migrantes internacionales son mujeres”. Salir del país de origen, para rehacer la vida en otro, definitivamente requiere mucho valor. Así como también rechazar la discriminación, no solo como mujer, sino como migrante o refugiada, involucra una gran dignidad.
En septiembre del 2007, una madre soltera de tres hijos, periodista, y refugiada, se dirigió a estudiantes y profesores ? con esperanza, inteligencia y humildad ? , en una actividad que el SJR-Panamá organizó en la Ciudad de Panamá: “Yo no tengo sino mi mayor respeto, mi mayor agradecimiento, porque nunca pensé que el panameño fuera tan lindo. De primer momento es un poco prevenido, pero cuando lo conocen a uno y uno empieza a aceptar su amor, créanmelo que ustedes son una gente maravillosa. Yo les invito queridos compañeros, queridos jóvenes, a que multipliquen. Sean entes multiplicadores. Cuenten que todos los que estamos en Panamá, de cualquier nacionalidad que seamos, estamos en este país ?o en cualquier país del mundo? por algo. Uno no sale de su casa, de su país o de donde está ?estando bien? para irse a otro lado. ¡Algo lo llevó a uno a salir de allí! En verdad…, muchas gracias y… no desmayezcan en su empeño, en todo lo que puedan hacer por cada uno de nosotros. ¡Les amo en el amor de Cristo Jesús!”
Dado en la Cuidad de Panamá, a los ocho días del mes de marzo del 2008.