Frenadeso y la Constituyente
La vigencia de la Constitución de 1972 es forzada, no hay duda; y su reemplazo definitivo es imperioso, pero no se trata simplemente de eso. |
El Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (FRENADESO) ha tomado la bandera de la Asamblea Constituyente. En su Congreso definitivo de conformación, el movimiento que aglutina a amplios sectores y gremios nacionales -por lo menos sus dirigencias- y que se formó para enfrentar las reformas al sistema de seguridad social, en el año 2005; demostró lo que se había preocupado por mantener oculto -con muy poco éxito- durante los últimos 2 años; sus intenciones de acceder al poder político.
A diferencia de lo que muchos estimaban, FRENADESO mantuvo en pie su convicción de no intentar conformar un partido político, primero por ser inviable debido a su condición de "frente", es decir, movimiento capaz de aglutinar a gentes de diversas tendencias políticas o ideológicas, bajo un mismo objetivo o propósito; segundo, porque considera -con justa razón- el sistema electoral actual como antidemocrático, construido a la medida de los intereses de los partidos políticos tradicionales y estructurado para evitar que los más pequeños accedan al poder.
FRENADESO, al tomar la bandera la Asamblea Constituyente , a primera observación parece con la intención de despertar la conciencia nacional, llevando un mensaje claro: "panameño, bajo el sistema actual no vas a salir de la pobreza y los mismos que nos han pisoteado antes lo seguirán haciendo ahora y después", no obstante, comete un grave error, deja en entredicho su disposición a permitirle a la nación definir su propio destino.
Una Asamblea Constituyente democrática y más, un proceso constituyente democrático que involucre en su recorrer el llamado a un ejercicio popular que nos de una nueva Constitución, es una necesidad que data de la caída del régimen militar, cuando el gobierno de Guillermo Endara cedió a las presiones de propios y extraños para dejar las cosas tal cual y remitirse a los remiendos del momento. La vigencia de la Constitución de 1972 es forzada, no hay duda; y su reemplazo definitivo es imperioso, pero no se trata simplemente de eso.
El llamado a una Asamblea Constituyente no es lo único, es solo parte de todo un proceso que debe arrancar, cierto, con un accionar nacional como el que pretende llevar adelante FRENADESO; solo que con claros objetivos y procedimientos democráticos. No se trata de convencer o hacerle ver a la gente que la Constitución no sirve y que debe ser reemplazada por otra a través de una Asamblea Constituyente; una que nos permita construir el Panamá que queremos; se trata de arrancar un proceso participativo, que aglutine a la sociedad en sendos objetivos comunes y principios, que den paso entonces a una Asamblea Constituyente. Entendamos algo, tampoco se puede imponer una Asamblea Constituyente, el resultado no sería muy distinto a lo que decimos querer cambiar.
Hay que observar con detenimiento lo que haga FRENADESO de ahora en adelante, no vaya a ser que su apresuramiento y decisión de acceder al poder, termine por imponernos una constituyente y un proceso de cambio a un estilo no concordante con nuestra realidad y necesidades. Panamá es Panamá, no estamos en ningún otro país.
Editorial de EXPRESIONES
(para una sociedad participativa) #79 1-15 de mayo de 2007