“Hay que solucionar el problema”
Editorial
Expresiones # 88
El supuesto peligro del TPC ha logrado su objetivo, desviar la atención. Ahora todo el mundo teme que el TPC no sea aprobado en Estados Unidos...
Así lo dejó claro el Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, primer funcionario del Gobierno de George W. Bush que se refiere directamente al supuesto peligro de la discusión del Tratado de Promoción Comercial en el Congreso estadounidense. Ahora, la cuestión es, ¿cuál es el problema?... ¿Es Pedro Miguel González el problema?, ¿en manos de quién queda la solución del gran problema del que habla el Secretario Gutiérrez? Para nosotros el asunto es otro, y es más que simple.
Cierto, a Estados Unidos no le gusta la idea de un empoderamiento de la figura de Pedro Miguel González más allá del ser Diputado; eso sí sería un problema, que Pedro Miguel se convierta en un presidenciable o que pueda acceder a cargos sensibles a nivel ministerial o institucional en un nuevo Gobierno perredista, ocasionaría roces muy serios con Estados Unidos, ya que allá la justicia es vista de otra forma… ¡El problema no es el TPC; el problema es lo que pretenden Pedro Miguel y el PRD con todo este circo!
No seamos incautos, nada de lo que estamos viendo es fruto de la simple casualidad. En este país no se escoge a la directiva de una Asamblea oficialista sin intromisión del Ejecutivo, y si la intromisión no es directa, pues el beneplácito sencillo está presente, sino, ¿por qué Torrijos le diría a Pedro Miguel “busca los votos”?, pues los consiguió… ¿Y ahora hay problemas?... El Gobierno siempre estuvo conciente de que habría una reacción estadounidense ante un hecho como este; ¿qué de repente se esperaba –Torrijos- que Pedro Miguel no se atreviera?, ¡pues se equivocó!...
El único problema que el Gobierno tiene que resolver es acelerar respuestas en concreto a todos los requisitos (reformas laborales, sociales, económicas, educativa) solicitados para aprobar el TPC; es decir, que Estados Unidos perciba que todo será bien logrado –que es a lo que vino Gutiérrez- antes de las elecciones de 2009. Recordemos que de esto es que realmente depende la aprobación del TPC, de nada más. ¿Qué diferencia puede hacer Pedro Miguel González estando en la Presidencia del Órgano Legislativo o en el Pleno? Si Patria Nueva sienta un compromiso claro, con borradores de reformas y agendas programáticas de discusión, hay TPC; pero su retraso ha sido la causa de que la discusión del acuerdo con Perú haya sido adelantada por el Congreso y retrasada la del acuerdo con Panamá.
¡No culpemos a Pedro Miguel! El supuesto peligro del TPC ha logrado su objetivo, desviar la atención. Ahora todo el mundo teme que el TPC no sea aprobado en Estados Unidos, y ya nadie cuestiona el antes, el ahora y el después del acuerdo; es decir, la Asamblea tiene el terreno fértil para aprobar las leyes que quiera para garantizar que “la presencia de Pedro Miguel no impida el desarrollo comercial de Panamá”.
¿Podrá Pedro Miguel González con la carga?, ¿está claro del juego en el que ha entrado?; pues eso lo veremos. Si es inteligente podrá sacar un arraigo político muy bueno siendo “la víctima de la intromisión estadounidense”, precedente ideal para empoderarse dentro de su partido e impulsar un “nuevo liderazgo”, ya sea luego de renunciar o cumpliendo tranquilamente con su año directivo; pero él sabe que a lo interno hay fauces devoradoras que ven lo que conviene o no, y si Pedro Miguel amenaza con generar problemas reales con Estados Unidos, que ni se vista, por que no irá.
Aclaración: El editorial es la opinión del medio y no representa la opinión personal de ningún miembro del equipo de Expresiones o de alguno de sus colaboradores.
16-30 de septiembre 2007