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Movimientos en Panamá

Otra vez la negligencia de las Autoridades de Policía y los operadores de justicia

Comunicado al país

La Alianza del Movimiento de Mujeres de Panamá, expresa en primer lugar, sentido pésame y solidaridad para las familias y amistades de la niña de 11 años, Karen Suseth Saldaña, de Darelis Gill Arguedo de 22 y de Beatriz Miller de 52 años, en un intervalo de 6 días, en la primera semana del mes de septiembre del presente año, así como de las demás víctimas de la escalada de violencia contra las mujeres en nuestro país.

Nos sentimos indignadas y dolidas ante la ineficacia de las autoridades y el consecuente aumento de femicidios.  En múltiples ocasiones hemos denunciado ante autoridades y medios de comunicación, nuestra preocupación en relación a la necesidad de investigar y exigir que se juzgue y se castigue ejemplarmente a los responsables.  Somos nosotras las mujeres organizadas quienes hemos estado llamando la atención a las autoridades en relación al aumento de casos de FEMICIDIO.  En Panamá, podemos decir que en el año 2003, de los 30 homicidios de mujeres ocurridos, 20 han sido femicidios.

Entendemos  por Femicidio el asesinato de mujeres por el hecho de serlo; es decir por su condición de género, es la forma más extrema de violencia contra la mujer. El femicidio está vinculado a las relaciones de control, opresión  y desigualdad que vivimos las mujeres en la sociedad y que nos coloca en una posición de gran vulnerabilidad.   Las constantes en estos hechos son la continuidad de actos de violencia contra la mujer y la acción deliberada de causar la muerte.  Es el desenlace fatal de la educación sexista y de la discriminación y desigualdad de derechos. En Panamá, la mayoría de los Femicidios se dan en el contexto de la relación íntima o relación de parejas y exparejas, la mayoría son muertes anunciadas, y por tanto prevenibles si las autoridades asumieran eficazmente su responsabilidad. Parece que la defensa del Derecho Humano más básico, el Derecho a la Vida, no es prioridad. En el caso de Beatriz Miller, las autoridades conocían que era acechada y amenazada; su muerte ratifica la negligencia del funcionariado para mediar con el fenómeno de la violencia hacia la mujer en el ámbito doméstico pues ha vuelto a ocurrir lo que aconteció el 30 de septiembre de 2005, en Campo Limber con Erika Irene

Francisco y Clelia Leica Carrera a quienes no se les brindó la debida protección y su asesino las ultimó a tiros a la vista de vecinos y amistades.

Durante los meses de enero a abril del 2007, estuvimos vigilantes y diligentes en la Asamblea Nacional para no perder  en el nuevo Código Penal, los avances logrados en 1995 y 2001 cuando se tipificó como delito la violencia intrafamiliar o doméstica, entre otros delitos.   Hemos logrado la inclusión de la violencia doméstica como un agravante más en el delito de homicidio.

De las 14 “medidas de protección” establecidas en la Ley 38 de 2001 de Violencia Doméstica, la que más se aplica es la “boleta de protección” o boleta de alejamiento, la que ha resultado ineficaz puesto que las autoridades policiales no las hacen cumplir y los agresores no las respetan. En el caso de la Profesora Miller, no comprendemos qué autoridad fijó fianza de excarcelación a un homicida que reiteradas veces había amenazado a su víctima.  En una situación de vida o muerte como ésta, ejemplo de muchas otras, el funcionariado actúa en base a prejuicios y costumbres patriarcales y no conforme a la ley.  Ésta era una muerte que el Estado en cumplimiento de las leyes pudo evitar.   La ruta crítica por la que pasa cada mujer que pone una denuncia es realmente penosa. Se realizan campañas públicas para que denuncien, pero luego que lo hacen, no se protege sus vidas.  Así mismo, a la hora de documentar, de juzgar, de dictar sentencias y de hacerlas cumplir, observamos que el respeto mínimo a los Derechos Humanos y la vida de las mujeres no es una prioridad. Esperamos que el presidente haga cumplir su palabra al asegurar que "en este país en pelea de marido y mujer si nos vamos a meter".

En Centroamérica se dan 1000 asesinatos de mujeres cada año.  Son asesinatos prevenibles porque han sido anunciados.  Según cifras de la PTJ, en el año 2006 se registraron 40 homicidios de mujeres, para el presente año, hasta junio se reportan 23,  y la semana pasada han sido 3 Femicidios y un intento de homicidio, el de Mariza Sáez de 32 años, de las Garzas de Pacora, el sábado 8 de Septiembre.

La Alianza del Movimiento de Mujeres está conformada por organizaciones como el Foro Mujer y Desarrollo, CLADEM, CODIM, el Foro de Mujeres de Partidos Políticos, la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas, la Red contra la Violencia, entre otras, y estaremos vigilantes y participando en las discusiones del nuevo Código Procesal Penal para que se garanticen las medidas de protección necesarias para garantizar los Derechos Humanos de toda la población.

 A los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos; que se han convertido en aliados estratégicos para difundir la escalada de femicidios ocurridos en el país;  pedimos que den un tratamiento sensitivo de la problemática, de forma que no causemos mayor dolor a los deudos. Solicitamos que al redactar las noticias no empleen adjetivos degradantes, ni difundan imágenes crueles de la forma en que han fallecido las víctimas; estos enfoques, en última instancia, sólologran levantar curiosidad morbosa de la población.  Les exhortamos a realizar periodismo investigativo, indagando y dando seguimiento a cómo se desarrollan las investigaciones por el Ministerio Público, cómo juzgan y dictan sentencias los Tribunales de Justicia y si los homicidas cumplen con la sentencia completa.

Necesitamos una entidad con real autonomía y capacidad de monitorear los avances de las políticas por la equidad, de allí nuestra lucha por la creación de un Instituto Nacional de la Mujer al más alto nivel.

Necesitamos aprobar la Ley Integral de Salud Sexual y Reproductiva para que le juventud esté informada y goce, de relaciones de pareja sanas y con respeto mutuo.  Necesitamos que la Agenda Económica de las Mujeres incorpore la disponibilidad de recursos para la sostenibilidad de los avances de género.  Necesitamos una sociedad más justa, sin discriminación, ni violencia, con respeto a los Derechos Humanos, para que se pueda prevenir la violencia de todo tipo y los femicidios.

Panamá, 12 de Septiembre de 2007.



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Agosto 2006