Algunos impactos del TLC entre El Salvador y Estados Unidos
César Villalona (*)
El primero de marzo de 2006 inició el TLC entre El Salvador y Estados Unidos. El escaso tiempo transcurrido no permite evaluar con adecuada precisión los impactos del tratado. Sin embargo, el comportamiento de cuatro variables económicas muestra algunas tendencias para la economía salvadoreña que vale la pena conocer. Nos referimos a la evolución del comercio exterior, la inversión extranjera, los precios y el empleo.
1. Los impactos
a) Sobre el comercio y la inversión
El gobierno de El Salvador siempre aseguró que el TLC ayudaría a ampliar y diversificar las exportaciones, sobre todo de productos étnicos, muy demandados por la población salvadoreña residente en Estados Unidos. Entre esos productos estarían los agropecuarios y los de las pequeñas industrias.
Las estadísticas de enero a mayo de 2006 muestran un crecimiento de las exportaciones a Estados Unidos por un valor de 66.5 millones de dólares, con respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, el 95% (63 millones) de e sas nuevas exportaciones se concentró en siete productos: alcohol etílico (50.4 millones), fuel oil (4.2 millones), layas de playas (2.4 millones), café oro (2.3 millones), plaqué de oro (1.9 millones), ropa de cocina (1.1 millón) y melaza de caña (739 mil dólares).1 De los siete productos, las layas y el fuel oil son nuevos, y el café oro y la melaza de caña no tienen relación con el TLC.
El alcohol etílico, que aprovechó la cuota disponible sin regla de origen para entrar a Estados Unidos, aportó el 77% del crecimiento de las exportaciones.
Por otra parte, de las exportaciones totales de enero y mayo, sin incluir los productos de las maquilas, el 76% provino de 10 productos, que apenas son el 1.4% de los 700 productos exportados: alcohol etílico, café oro, azúcar, caucho, melaza de caña, fuel oil, ropa de cocina, productos de algodón, plaqué de oro y layas. Ocho de esos productos provienen de la industria y dos del agro, de los cuales solo el azúcar se benefició con el TLC, al ampliar en un 89% la cuota exportable durante el primer año.
Es evidente que las estadísticas de comercio no muestran una diversificación de las exportaciones ni un desarrollo de exportaciones agropecuarias no tradicionales.
En el caso de las importaciones totales provenientes de Estados Unidos, que en el año 2005 disminuyeron en 1.3%, entre enero y mayo de 2006 crecieron 25% (125 millones de dólares) con respeto a igual período del año anterior. El déficit comercial de El Salvador con Estados Unidos, que sumó 911 millones en el año 2005, para mayo del 2006 llegó a 593 millones.2 Según la tendencia, este año podría llegar a 1,420 millones, lo que supondría un aumento de 56%.
Si agregamos el mes de junio, el dato acumulado del primer semestre indica que las exportaciones de El Salvador a Estados Unidos cayeron 19% y las importaciones crecieron 11.5%.3 O sea, que en los primeros seis meses del año, El Salvador vendió menos y compró más. En cambio, Costa Rica, que no tiene TLC, aumentó más sus exportaciones que sus importaciones.Fuente: Departamento de Comercio del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica. http://www.census.gov/foreign-trade/Press-Release/current_press_release/press.html .
Se puede concluir, entonces, que el TLC no ha permitido ampliar ni diversificar las exportaciones y ya provocó un aumento del déficit comercial con Estados Unidos. Por el lado del comercio, se evidencia un fracaso, aunque para la cúpula importadora es un negocio redondo.
El 14 de junio pasado, el periódico La Prensa Gráfica señaló en su nota editorial que "en los primeros 100 días del CAFTA, nuestras exportaciones crecieron en un 15%, lo cual es muy alentador; pero el crecimiento de nuestras importaciones resulta mayor, lo cual nos complica aún más la balanza comercial. Y este es uno de los riesgos que deben ser tratados muy en serio y que se agrega al de la precaria situación fiscal." El matutino, de línea progubernamental, reconoce claramente la relación entre el deterioro del comercio ocasionado por el TLC y la precariedad de las finanzas públicas, que, vale agregar, el propio tratado agrava al suprimir los aranceles.
Este hecho es peligroso, pues podría afectar la disponibilidad de dólares en la economía, dada la tendencia al agotamiento de la capacidad de endeudamiento público, que ha sido clave en el mantenimiento de las reservas monetarias, al crecimiento de la fuga de capitales (313 millones en marzo de 2006 contra 93 millones en diciembre de 2004)1 y la baja en la inversión extranjera, que de un acumulado de 4,173 millones en diciembre de 2005, cayó a 4,164 millones en marzo de 2006,2 pese a los TLC con México, Chile y Estados Unidos.
En el caso de la inversión de Estados Unidos, para marzo de 2006 apenas había aumentado 0.1% (1.5 millones) con respecto a diciembre de 2005.3 Lo cierto es que aunque el tratado da facilidades a la inversión extranjera (trato nacional y de nación más favorecida, supresión de requisitos de desempeño, participación en las compras gubernamentales, protección de patentes, etc.), no es muy realista creer que la misma se expandirá en el país, que no cuenta con mucha mano de obra calificada, posee una deficiente infraestructura y mantiene un clima de inseguridad creciente.
b)Sobre el comercio agropecuario
En los últimos cuatro años, las importaciones agropecuarias totales de El Salvador crecieron en un promedio de 9%, tal como se ve en el cuadro 2. Sin embargo, tal crecimiento no estuvo determinado por el comercio con Estados Unidos, pues como se ve en el cuadro 3, las importaciones agropecuarias provenientes de ese país cayeron -0.4%.
Con la entrada en vigencia del TLC la tendencia parece cambiar. En el mismo cuadro 3, se muestra que en los primeros cinco meses de 2006 las importaciones agropecuarias desde Estados Unidos crecieron 18%. Si ese ritmo se mantiene, el 2006 cerrará con importaciones de ese país por 272 millones de dólares, 13% más que en el 2005. Los rubros que registran mayores alzas son las carnes rojas, lácteos, maíz blanco y arroz (cuadro 4).
Como se ve, el TLC no ha estimulado las exportaciones agropecuarias, salvo las de az úcar, cuyas 24,000 toneladas ya se vendieron, y sí elevó las importaciones provenientes de Estados Unidos.
c) Sobre los precios
Esta variable, que supuestamente disminuiría debido a la entrada de importaciones libres de aranceles, muestra una tendencia al alza. La inflación de enero fue de 0.5% y la de febrero de 0.5%. En marzo, cuando inició el TLC, fue de 0.4%, pero en abril subió a 0.7% y en julio llegó a 1.3%. La inflación acumulada hasta julio fue de 5.6%, mayor al 4.3% del año 2005.1 El aumento no es grande, pero demuestra que con el TLC los precios no bajan.
En el caso de los bienes industriales, la inflación acumulada hasta julio (5.6%) está muy cercana al 6.9% de los 12 meses de 2005,2 a pesar de que el TLC con Estados Unidos, principal mercado de importación del país, liberalizó en el primer año el 78% de las partidas arancelarias de mercancías industriales.
d) Sobre el empleo
Esta variable, que según el gobierno mejoraría con el TLC, sigue en franco deterioro. Un reciente informe de la Dirección General de Estadísticas y Censos muestra que 218,000 personas están totalmente desempleadas, 34,000 más que en el año 2005.3 Por el momento no se puede asegurar que ello se deba al TLC, pero sí se puede decir que dicho tratado no ha servido para reducir el desempleo.
2. El plan del gobierno
En el denominado «Plan de trabajo 2006. Perspectivas de crecimiento», el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) tiene proyectado entregarles semilla gratuita a 120,000 productores de granos básicos. También distribuirá 2,000 silos metálicos y mantendrá los convenios de comercialización. Para apoyar la actividad ganadera, el MAG contempla entregar 18 tanques de acopio de leche, así como molinos de martillo, picadoras de zacate, semilla de pasto y asistencia técnica a un número no determinado de ganaderos.
Esas acciones son muy limitadas y poco sostenibles. La ayuda solo beneficiaría al 29% de los 406,000 productores de granos básicos. Además, ello no implicará una reducción significativa del costo de producción, pues la inversión en semilla es apenas el 4% del costo de una manzana de maíz y de frijol y el 6% del costo de una manzana de arroz. Con tal ayuda no se podrá enfrentar la competencia con Estados Unidos, donde el costo es mucho más bajo, debido a los enormes subsidios que reciben los granjeros, tal como se puede ven en los cuadros 5 y 6.
Los datos preliminares del Banco Central de Reserva muestran una caída de 5% en la producción de arroz y frijol en el año cosecha 2005-2006.1 También hay que señalar que la escasa ayuda del MAG no incluye la producción de hortalizas, que enfrentará una fuerte competencia de E.U., y tiene poco alcance en la carne de cerdo, cuya cuota de importación sin pagar el 40% de arancel (1,650 toneladas) representa el 18% de la producción anual y crecerá 10% cada año hasta su liberalización completa en el año 2020. El MAG tampoco incluye acciones para el sector avícola, sobre todo para la producción de pollo, que en 8 años enfrentará la competencia de importaciones de E.U equivalentes al total de la producción nacional.
* Economista, labora en el Equipo Maíz.
1 Banco Central de Reserva (BCR). http://www.bcr.gob.sv/estad ísticas.
2 BCR. Ibidem.
3 Departamento de Comercio del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica. http://www.census.gov/foreign-trade/Press-Release/current_press_release/press.html .
4 BCR. Ibidem.
5 BCR. Ibidem.
6 BCR. Ibidem.
7 BCR. Ibidem.
8 BCR. Ibidem.
9 Mariana Belloso, Diario El Mundo, 21 de agosto de 2006.
10 Ver revista trimestral abril-junio de 2006.