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Opinión

¿Cambio?

Leopoldo E. Santamaría. 
lesant@gmail.com

“La base firme de un gobierno es la justicia , no la piedad…”
Woodrow  Wilson.

Recién pasado el torneo electoral se imponen algunas reflexiones. Una administración caracterizada por la incompetencia, la improvisación y la demagogia, no podía menos que unir a la mayoría en  contra suya, de ahí el rechazo generalizado, el voto castigo. Precedida únicamente por la salud, la educación es fundamental para el desarrollo; lamentablemente, el desgobierno actual la puso después del “problema” de la basura; al parecer, quienes debieron mejorarla se ocuparon de otras actividades, la falta de un proyecto, los cuatro ministros, el FECE, las escuelas rancho y la fibra de vidrio ilustran el fenómeno, asunto de prioridades. Con semejante “ayuda” del partido oficialista, la propuesta del “cambio” captó la aceptación del electorado; sin embargo, al día siguiente del triunfo el Presidente electo, luego de afirmar: “Confíen en mí que no los defraudaré”, refiriéndose al próximo gabinete, agregó: “Le voy a pedir – a Lucy Molinar- que me acepte el cargo de ministra de educación”.

En la USMA , como candidato dijo: “Vamos a alejar la política partidista del tema educativo. La educación es la mejor herramienta para salir de la pobreza y del subdesarrollo”. Palabras absolutamente válidas; sin embargo resultan incongruentes con la oferta a una periodista de prestigio de un Ministerio que por su naturaleza e impacto, debe estar en manos de un profesional idóneo, un pedagogo, preferiblemente con experiencia administrativa, que si los hay, que integre un equipo igualmente calificado. Se entiende la emoción por el triunfo, pero nada podría justificar más improvisación; urge consultar y escuchar más allá de los elogios; la educación nacional está en la sima, urge una reforma educativa integral, profunda, los estudios incluso están, hechos por profesionales competentes e interesados en darle prioridad a la herramienta básica del desarrollo.  

En salud pública tampoco cabe improvisar, la coyuntura económica mundial exige racionalidad; la medicina curativa es insostenible, urge reemplazar el modelo de atención y conferirle prioridad a la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades, todo ello en el marco de gestión de lo público-público. La politiquería en salud condujo al actual desastre; evitémosla. La conducción del Estado requiere cambios, pero genuinos y a favor de la mayoría, no cambio de instrumentos ni de fachadas… usted qué opina?.

08.05.2009



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