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Opinión
¿Con quién está Cáritas y la Iglesia Católica en Panamá?

Nancy McNally
Responsable Medios de Información de Caritas Internationalis
Tel: 0039 06 698 797 52
Email:  mcnally@caritas.va

Estimada Sra:

He recibido de Héctor Endara Hill el encargo de enviarle unas copias del documental "El Canal de la Discordia" que fue co-producido entre Pastoral Cáritas Panamá y la Fundación General de la Universidad de Alicante, en la que trabajo como profesor de sociología. Las copias ya le han sido enviadas por correo ordinario. Permítame, entonces, hacer algunos comentarios sobre lo que aparece en el documental y sobre el contexto en el que se ha realizado, así como las consecuencias que están sufriendo algunos de sus protagonistas por su compromiso en defensa de los más desfavorecidos de Panamá.

El objetivo de este documental es reflejar el conflicto social originado en torno a la propuesta de construcción de un tercer juego de esclusas a fin de ampliar la capacidad del Canal de Panamá. Asimismo, la historia de la producción y realización de este documental y las vicisitudes que han sufrido algunas de las personas que en el mismo han intervenido son también parte y reflejo de ese conflicto.

En primer lugar, debo señalar que la razón de que el envío de la copia del documental se haga desde la Universidad de Alicante y que no lo haya enviado Héctor Endara es bien simple: Héctor fue despedido de Pastoral Social Cáritas Panamá el verano del 2006 como "pago" por su compromiso con los campesinos panameños cuyos presentes y futuros se vieron injustamente en peligro como consecuencia del proyecto de Ampliación del Canal.

Desde el 2005, he venido realizando una investigación sociológica sobre el proyecto de Ampliación del Canal y sus impactos socioambientales y durante el curso de la misma conocí de primera mano los asuntos que a continuación describo. Me va a permitir que exprese mi opinión de lo que en Panamá y en Cáritas Panamá ha ocurrido en los dos últimos años y que denuncie la cobarde actuación de la jerarquía católica panameña en contraposición con las valientes y comprometidas decisiones que siempre tomó Héctor y su equipo de Cáritas. He seguido estos conflictos como observador externo y puedo afirmar que estoy en condiciones de ofrecer una opinión veraz de lo que allí pasó.

Como expongo en los diferentes artículos que he escrito sobre el proyecto de Ampliación del Canal de Panamá -argumentos que también aparecen reflejados en los dos documentales que he coordinado sorbe este asunto (ver página web de Panamá Profundo)- el proyecto presentado por el gobierno panameño y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) (empresa semipública que gestiona el Canal desde 1999) va a tener un enorme coste ambiental, económico y social para el pueblo panameño, especialmente, para aquellos más vulnerables. Cualquiera de las alternativas que se tome agravarán aún más si cabe el futuro de los pobres de Panamá (el 41,5% de la población según Informe de Desarrollo Humano 2004, Naciones Unidas). La primera alternativa de ingeniería para la ampliación del Canal suponía construir unos lagos que habrían inundado las tierras y poblados de más de 50.000 campesinos. Ante esta terrible amenaza, los campesinos se unieron en la Coordinadora Campesina Contra los Embalses e iniciaron un justo proceso de resistencia pacífica. Aquí aparece la figura de Héctor y la labor de Pastoral Social-Cáritas Panamá que de forma valiente decidieron -como era su obligación cristiana- acompañar y ayudar a los campesinos en la defensa de sus tierras. Más tarde, la ACP decidió -creo que temporalmente- sacar del debate público esa primera alternativa y proponer un macroproyecto de construcción de tinas paralelas cuyo coste es totalmente inviable para una nación tan pequeña como Panamá (todo esto se explica en el documental). Si se realiza esta segunda alternativa, el futuro desarrollo de Panamá se pone totalmente en peligro y sólo una pequeña elite económica saldrá beneficiada -eso sí, de forma extraordinaria-, mientras que los costes serán arrostrados por los panameños de las capas sociales medias y bajas.

Caritas Panamá, dirigida por Héctor, entendió el problema y la amenaza que constituía este megaproyecto para los panameños. Se puso decididamente del lado de los campesinos, prestándoles, a ellos y a otros grupos sociales que se oponían a este injusto proyecto, todo el apoyo que podía. Esta decisión le acarreó numerosos enemigos entre las elites económicas y políticas panameñas. Los poderosos grupos económicos que impulsaban la Ampliación del Canal entendieron que la oposición de los campesinos ponía en peligro ese gran negocio que es la construcción de las nuevas esclusas. Cualquiera que ayudara a los campesinos era considerado inmediatamente su enemigo. Y cualquier esfuerzo era válido para eliminarlo. Lo más lamentable del asunto es que la jerarquía católica panameña optó por apoyar a las elites nacionales en su lucha contra los campesinos y aquellos que les apoyaban.

Héctor fue en numerosas ocasiones advertido que su apoyo a estos grupos campesinos le pasaría factura. La frase que el obispo Valera lanzó en una reunión con el equipo de Héctor de que -rodarían cabezas- no fue una amenaza sino una sentencia.

El obispo Valera (por cierto paisano mío pues ambos nacimos en la misma provincia española, Alicante) cumplió su objetivo y la cabeza de Héctor salió de Cáritas. Eso sí, no rodando como el obispo hubiera querido sino con una enorme dignidad. Héctor fue despedido en verano de 2006, tras más de veinte años de servicio. El obispo Varela, en una de las cartas más hipócritas que yo haya tenido ocasión de leer, justificó su despido por "la necesidad de un cambio de rumbo". Cambio de rumbo que solo puede ser entendido como que Cáritas deja de estar al servicio de los panameños más necesitados para arrodillarse ante los más poderosos.

Este "cambio de rumbo" no solo afecta a Cáritas. Los campesinos de la Coordinadora Campesina Contra los Embalses también han sido abandonados y se han visto obligados a romper sus relaciones con Cáritas. Uno se pregunta que si Cáritas no está con los campesinos -que son junto con los indígenas- el grupo social más necesitado de Panamá ¿con quién está Cáritas y la iglesia Católica en Panamá? Y también me pregunto ¿qué habrá recibido el obispo Varela y los otros jerarcas a cambio de deshacerse impunemente de Héctor y, de paso, dar un duro golpe a la resistencia campesina contra un proyecto insolidario e inhumano?

Estas preguntas que se hace un observador externo, creo que deberían hacérselas también otros desde dentro de la Iglesia Católica. Espero que el documental que le hemos enviado sirva para dignificar y rehabilitar la labor de Héctor y su grupo de Cáritas así como el enorme esfuerzo de unos campesinos que defendían su derecho inalienable de decidir sus futuros y proteger sus tierras y sus familias.

Alicante., 7 de febrero de 2007

Atentamente

Dr. Antonio Aledo
Prof. Titular de Sociología Ambiental
Dpto. Sociología 1
Universidad de Alicante
Ap. 9903080
ALICANTE, ESPAÑA

Ver carta de despido de Héctor Endara » Ver aquí «
Ver carta de despido de Elvira Barraza
» Ver aquí «



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Agosto 2006