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Opinión

Corrupción del FIS confirma necesidad de constituyente

Por Olmedo Beluche
olmedobeluche@hotmail.com

El escandaloso informe de la auditora López sobre los manejos del Fondo de Inversión Social ha puesto de manifiesto, una vez más, el alto grado de corrupción que corroe al sistema político panameño. Este audito deja entrever que el FIS fue utilizado como caja, no tan menuda, por diputados allegados a los presidentes Mireya Moscoso y Martín Torrijos para enriquecerse ilícitamente a través de “fundaciones” o para financiar sus campañas electorales, ambos delitos claramente tipificados en nuestra legislación.

Contrario a otras denuncias similares, hábilmente utilizadas por el oficialismo para golpear al desacreditado Partido Revolucionario Democrático, el informe del FIS embarra también a diputados de la actual alianza de gobierno, tanto del Panameñismo como de Cambio Democrático. Con lo que se evidencia que la corrupción actual no es exclusiva de un partido, sino que abarca todo el espectro político nacional.

Pero además, la forma como el Presidente de la República , Ricardo Martinelli, y el actual director del FIS, G. Tamburelli, han manejado ante la opinión pública los resultados de este informe, siembra la duda sobre la honestidad de sus actuaciones. Por un lado, han filtrado el documento a algunos medios de comunicación, con el fin evidente de terminar de desprestigiar a algunos diputados, pero a la vez niegan la validez de esta auditoría para no afectar a algunos de sus aliados. Incluso el informe fue ocultado por varios meses tanto a la Contraloría de la República como a la Fiscalía Anticorrupción , lo cual configuraría la comisión de otro delito.

Si, como se dice, la idea del Ejecutivo es denunciar la corrupción, cabe preguntarse: ¿Por qué Tamburelli y su jefe no pasaron el informe a las autoridades respectivas tan pronto tuvieron conocimiento de sus resultados? ¿Se intenta, como se comenta por ahí, usarlo para extorsionar a ciertos diputados renuentes a apoyar una reforma constitucional que permita la reelección inmediata del actual Presidente? ¿O se busca poner un bozal a cualquier sector arnulfista que sueñe con un panameñismo sin Martinelli?

Sea cual sea la respuesta, el resultado indica que el sistema político institucional panameño requiere una reforma profunda para limpiarlo de la corrupción generalizada. Se requiere un sistema político realmente democrático, que dependa de propuestas, y no de billetes (salidos del FIS o de fondos privados) para ganar unas elecciones. Se requiere con urgencia una reforma constitucional.

¿Pero, puede la Asamblea Nacional actual, desprestigiada por el escándalo del FIS, ser la responsable de discutir y redactar la urgente reforma constitucional? ¿Con qué cara el Ejecutivo va a enviar en abril, como se rumora, una reforma constitucional a los diputados que ellos mismos han señalado como corruptos?

Es evidente que la única forma de realizar una reforma constitucional con algún viso de legitimidad, es con la convocatoria a elecciones de notables para una Asamblea Nacional Constituyente.

(El autor es secretario general del Partido Alternativa Popular)

27.01.2010



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