INICIO POR QUE PANAMA PROFUNDO BOLETIN IMÁGENES PUBLICA LO TUYO
SUSCRIPCION
 
CONTACTO
Opinión

El momo, aunque se disfrace, mono queda

Ignacio Iriberri

El 13 de Junio el señor  I. Roberto Eisenmann, Jr.,  publico en el periódico la Prensa el artículo que aparece el final de mi escrito, sobre el cual hago los siguientes comentarios:

Un dicho  muy popular establece que el tigre no puede ser vegetariano, como analogía,  esperar que el sistema capitalista sea conservacionista o  reoriente el sistema  de crecimiento,  evitando la catástrofe ecológica que esta produciendo el calentamiento global,  es esperar que el tigre sea vegetariano.

Su naturaleza capitalista  es ser carnívora y depredadora,  sustenta su crecimiento en la explotación del  trabajador y la naturaleza.

Hagamos un breve y general pantallazo: El sistema  favorece los intereses capitalistas es decir a los que poseen y toman las decisiones sobre los recursos productivos por actividad económica.

La maximización de las ganancias es  la motivación  esencial,  como la falta  de planificación  y de efectivas medidas de política económica, situación  que  genera  derroche de recursos y las consecutivas crisis  en  la economía productiva ( economía real) dada  la sobre producción, lo cual produce   recesión ,  por lo general  las medidas para contrarrestar   este efecto es  incentivando la economía sea por reducción  de impuestos  e incentivos  a los sectores capitalistas  como  la baja en las  tasas de interés , este estimulo a la economía genera  en el tiempo  inflación  recurriendo  a medidas recesivas para controlarla, es decir el cuento de nunca acabar.

Cualquier medida que se tome  produce, que los sectores populares sean los afectados  (desempleo, aumento de precios, perdida de conquistas laborales, marginación etc.)  mientras  los causante de las crisis se reacomodan y superar  la situación ( beneficios fiscales, subvenciones, incentivos, etc.) para volver a  generar nuevas crisis.

Si pasamos a la economía virtual o especulativa que se produce en el ámbito de la circulación y consumo, el movimiento   que genera en sus diversas modalidades (es superior en 6 veces a la economía real), se  caracteriza en la canalización de la acumulación, producto de los excedentes  creados por el trabajo   a  las llamadas burbujas,  como la reciente inmobiliarias en el centro mundial del capitalismo,  los EU, la actual  sobre los alimento , la constante energética, al  igual las generadas  en las periferias, la del Tequila,  la del Vodka, la de los tigres Asiáticos, la Argentina etc. etc. 

En resumen  el sistema imperante  genera bienestar para el 20% de la población mundial , es la causa del  calentamiento global y el incontrolable saque de los recursos naturales, entre otra muchas cosas; como la guerras,  mayor pobreza hoy que hace 20 años, el agua, desaparición de especies, concentración de las riquezas,  control económico , político y mediático  de las  grandes corporaciones   a nivel mundial etc. etc..

Me pregunto como explicar la falaz   promesa del sistema, de acabar con el hambre  y  controlar  los efectos ecológicos, cuando el progreso de regiones y países  es el causantes de la pobreza y calamidad de otros, como la desmedida explotación de recursos que si bien  incrementan ingresos por exportaciones en el mediano termino  los efectos son recesivos  pues  no genera, valor agregado.

Ejemplo: El crecimiento de China y la India ,  se traduce en un  aumento del consumo de alimentos de sus   sectores empobrecidos  y explotados ( mano de obra barata) lo cual    genera el aumento de precios de los alimentos de otros países que tienen que importar  los alimentos básicos de consumo  mientras se promueven los TLC . Cosas de locos, Pancho.

La razón es evidente, quienes controlan y poseer el patrimonio  de  la producción , la distribución y sistema financiero, es decir los capitalistas  corporativos,   justifican con su nefasta ideología,  planteando     que tal efecto inflacionario  es producto del desequilibrio entre la oferta y la demanda , relaciones que las fuerzas económicas  dominantes controlan y manipulan a su antojo y beneficio,  olvidándose de  otro  de sus   principio:   el precio se  establece por los costos más un justo  nivel de ganancias, cada vez  más sus engaños  y contradicciones son evidentes . 

Sus  intereses son  antagónicos  e irreconciliables con  la mayoría del conglomerado social.

Los capitalistas corporativos,  causante principales de las crisis y en segundo nivel  los capitalistas no corporativos, quienes  anhelan serlo o tienden  a fusionarse o vender  para no desaparecer no podrán  producir los cambios estructurales y sistémicos  necesarios.    De todas formas la calavera es ñata ,ni los unos ni los otros  en su escala patrimonial.   La respuesta corresponde  a los sectores populares obreros, campesinos,  excluidos, indígenas, profesiones,  los pequeños y medianos empresarios.

Desde mi posición rechazo rotundamente la frase del articulista señor Roberto Eisenmann, Jr.

"Entonces, los nuevos ambientalistas tienen que hacer causa común con los nuevos capitalistas para procurar transformar el capitalismo"

El momo, aunque se disfrace, mono queda.

I. Roberto Eisenmann, Jr.

La comunidad ambiental ha crecido, tiene cada día más fuerza, ha hecho una labor encomiable de concientización dentro de la población… pero el medio ambiente continúa deteriorándose y hay otras realidades igualmente preocupantes: la creciente inequidad y el deterioro de la gobernabilidad democrática. Pareciera ser que se ganan batallas, algunas críticas, pero se va perdiendo la guerra.

James Gustave Speth ha escrito un interesante libro sobre el tema titulado The Bridge at the end of the World (El Puente al fin del mundo), que propone pasar de la crisis a la sostenibilidad.

Speth propone que hay que pasar de la predecible guerra de ambientalistas vs. capitalismo y sus arquitectos, a un cambio radical: hay que convertir a los nuevos ambientalistas en agentes de cambio del capitalismo. Indica que –aun cuando suene utópico– lo único utópico es continuar haciendo lo mismo, luchando la misma guerra que logra poco y pone al planeta a riesgo. Este cambio, alega Speth, es realmente una necesidad práctica. Esto requiere una conceptualización fresca, una nueva forma de pensar, incluso un nuevo vocabulario de lucha.

La cuestión fundamental es cómo cambiar las instrucciones operativas para el mundo económico mundial para que la actividad económica proteja y restaure al mundo natural. Con algunas excepciones, el capitalismo moderno es el sistema operativo de la economía mundial.

El capitalismo, con todos sus defectos, es comprobadamente el sistema más eficaz para generar crecimiento económico. El problema es que –tal como opera hoy, el sistema capitalista produce una realidad económica y política que es altamente destructiva del medio ambiente, y el crecimiento logrado produce inequidades que ponen la gobernabilidad democrática a riesgo.

Entonces, los nuevos ambientalistas tienen que hacer causa común con los nuevos capitalistas para procurar transformar el capitalismo como hoy lo conocemos. La creatividad tiene que ir más allá de la agenda tradicional ambientalista; hay que buscar una nueva y mejor variedad de capitalismo que ayude a proteger el planeta, reversando su conducta histórica.

Los ambientalistas tenemos que convencernos que no es posible lograr nuestros propósitos ambientales y sociales sin contar con los capitalistas. Aun cuando a los ambientalistas fogueados en la guerra tradicional esta posibilidad les parezca utópica (y entiendo por qué pueden pensar así), lo único utópico es no hacer el esfuerzo pragmático. Quizás los ambientalistas debemos hacer planes más estratégicos y menos reactivos.

Un grupo que siga la guerra tradicional para mantener la necesaria presión y ganar las batallas reactivas, y otro grupo que se concentre en la estrategia para ganar la guerra al convertir al percibido enemigo, en aliado.

Tenemos que recordar que hay poco tiempo ambiental y social. En ambos temas, el mañana realmente es hoy. El cambio climático es el problema más severo que confronta el mundo hoy. Si no lo cree, prenda su televisor, ponga CNN y entérese en dónde están muriendo cientos de miles de seres humanos como usted y yo… hoy… y casi todos los días.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana



RECOMENDAR
Agosto 2006