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Opinión

Elecciones de lecciones

Miguel Antonio Bernal
mabernal@sinfo.net

Si al decir de La Salle : “los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder...”, podemos también afirmar que las elecciones dan siempre lecciones del poder.

El pueblo panameño se expresó masivamente el pasado domingo tres de mayo en las urnas. Mostró su voluntad –cualquiera que fuese su opción electoral- de hacer del voto su expresión de rechazo, más que de aprobación; su nivel de ilusión por la democracia, por mejores días. Ese mismo pueblo que votó es el llamado a ser, cuando sea protagonista real, el verdadero vehículo del cambio por la democracia, por la decencia y por la dignidad.

Quien se atreva a dudar que la sociedad en que vivimos clama a gritos un mejor mañana, cansada de las promesas de ayer que no han hecho más que decepcionarnos a todos, no ha entendido la primera lección de las elecciones. Centenares de miles de panameños, han enviado un mensaje alto y claro, al que vencedores y vencidos debemos prestar atención: hay que exterminar las innumerables trabas impuestas por la partidocracia a las candidaturas independientes.

  El repudio del pueblo elector hacia la partidocracia se demostró también en él bajo índice de apoyo que recibieron un número importante de candidatos en búsqueda de reelección, sea para alcaldes, representantes o diputados. Sería un grave error desvirtuar o ignorar la manera en que los electores rechazaron a tantos que participaron de una manera u otra en la desilusión ciudadana que ha sido el último quinquenio. El pueblo no acepta la manera en que se han hecho las cosas y así se manifestó.

En lo personal, aprendí que proponer -con sinceridad y sin mentiras- una ciudad bonita, alegre y digna, que necesitamos una alcaldía para todos los ciudadanos de la capital, una alcaldía que le devuelva al soberano su poder de decisión, llamándolo a organizarse para luchar contra la destrucción del equilibrio urbano y ecológico, por los necesarios espacios ciudadanos para el descanso y el deporte, contra los abusos y despropósitos del Estado central, que les niega a los ciudadanos el derecho al agua, a la iluminación necesaria en las calles y barrios, y la seguridad ciudadana imprescindible para la buena convivencia, debe ser una lección permanente.

Entendí y así lo pregoné, que necesitamos un Alcalde que asuma la responsabilidad de ser la voz potente de los residentes del distrito, y que esté dispuesto a luchar contra la voracidad de los especuladores urbanos; que necesitamos un Alcalde decidido a luchar contra la pobreza y la miseria que azota a miles de hogares capitalinos y que orilla a nuestra juventud al campo del delito, dispuesto a tomar las medidas necesarias y urgentes para ponerle un alto a la violencia intrafamiliar.

Estas lecciones sobreviven cualquier campaña o elección, y son un importante máxima para continuar abogando por la participación ciudadana, única fórmula para conocer las necesidades, preocupaciones y problemas reales de nuestros conciudadanos. Así, en un continuo diálogo ciudadano, sabremos exigir y recibir más de las autoridades correspondientes y podremos aplicar la lección principal de estas elecciones: que el pueblo quiere y merece más de sus servidores públicos, y que está -cada vez- más listo para tomar las riendas de su propio destino social.

18.05.2009



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