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Opinión

Islas de la ignominia

Eduardo A. Esquivel R.
eesquivelrios@gmail.com
El Panamá América, 9 de mayo de 2009

He mencionado con anterioridad que me parecía absurdo que la empresa ICA construyera islas artificiales en la bahía de Panamá, basada en un Contrato de Concesión con el Estado por la Construcción del Corredor Sur. Independientemente de lo leonino y objetable del mismo, para cualquiera que sabe algo de leyes, y del idioma español, una “Concesión” es una cesión temporal de un derecho o de una propiedad. Pruebade eso es que el propio Corredor Sur debe volver a manos del Estado después de determinado tiempo.

Por ello, me resulta inexplicable que el Estado permita que sobre una concesión, una empresa construya una propiedad privada, y peor aún, en un relleno de fondo de mar. ¿Cómo ICA va a hacer dos islas artificiales, construir residencias de lujo y venderlas sobre una propiedad que tiene una cesión temporal, y que debe revertir al Estado después de cierto tiempo?

En la parte ambiental, este proyecto no está en mejor situación. Se empezaron las obras de relleno basadas en un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) hecho hace 10 años. Me extraña que la ANAM no haya dicho nada al respecto, ya que la norma legal actual (Decreto 209) es clara al señalar que los EIA sólo son válidos por dos años. Peor aún, el diseño del proyecto, en que se basó el EIA original, fue cambiado totalmente, lo que de hecho invalida el estudio y sus adendas. Es más, los EIA Categoría III, como es el caso, deben ser sometidos a un foro público, cosa que no se ha hecho para el nuevo diseño.

Aparte, los especialistas tienen serias dudas sobre la viabilidad ambiental de estas islas artificiales, las cuales se construirán sobre un relleno de fondo de mar, que obstruirá y cambiara todo el sistema de corrientes marinas del área. Hace poco el Dr. Stanley Heckadon, del Instituto Smithsonian, en un medio local, alertó que estas islas convertirán a la bahía en una cloaca, y que el EIA es dudoso y deficiente porque no se toman en cuenta estos factores importantes. Por su parte, el Arq. Mejía-Andrión, igualmente, alertó que, hace unos años, tras un estudio hecho por expertos internacionales se demostró que estas islas transformarían la bahía en una cloaca, por lo que el proyecto fue desechado. Pero como que en Panamá “todo se puede”, ahora el MIVI aprobó la construcción de las islas.

Al construirse las islas y las mansiones en ellas, sólo un ignorante o un necio, o alguien peor, comprarían una propiedad allí, ya que éstas serán muy poco atractivas. Sus playas tendrán aguas altamente contaminadas y en vez de arena tendrán lama apestosa con excrementos, y una cantidad impresionante de basura plástica, entre otras cosas desagradables.

Y mientras la ANAM y otras autoridades actuales se hacen los omisos, la empresa constructora ya empezó a rellenar esta área de la bahía. Sugerimos que alguna organización ambientalista interponga un recurso legal que suspenda la obra. Esto dará tiempo para que el nuevo gobierno cumpla su promesa de revisar estas “Concesiones” sospechosas, y la ANAM ordene la suspensión de este absurdo proyecto.



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Agosto 2006