Las nuevas direcciones de la ANAM y el IDIAP
Eduardo A. Esquivel R.
eesquivelrios@gmail.com
Gran revuelo y alguna oposición han causado las designaciones del presidente electo Ricardo Martinelli para la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP), principalmente por ser profesionales ligados al sector empresarial, grados académicos no relacionados con la especialidad y poca experiencia en el sector.
Eso me recuerda una costumbre que tenían algunos estados europeos hace algunos siglos, en relación con sus gobernantes. Cansados de la corrupción, el nepotismo, el amiguismo, la burocracia inútil y otras similares, los parlamentos escogían sus gobernantes entre notables de otro país, la persona elegida no debía tener parientes, ni amigos, propiedades, ni intereses en el país que lo eligiera. Sólo debía ser honesto y un buen administrador.
En el caso de la ANAM , después del sigiloso y trágico paso de la licenciada Ligia Castro, adláteres y socios consultores, nos queda un Medio Ambiente bastante mal herido. La lista de horrores ambientales es extensa, sin litigación posible. Dicen que un niño preguntó en la escuela porqué se le decía “MEDIO AMBIENTE”, y la maestra le contestó que porque la otra mitad estaba “hecha leña”.
Todos pueden ver el mini-desierto que se hizo en el antiguo bosque de El Limón, a la entrada de La Chorrera , por la autopista, para construir una urbanización. En plena cuenca del Río Caimito y con el visto bueno de la ANAM. El Estudio de Impacto Ambiental aprobado, es un cuento de hadas. Ni hablar de los negociados del mercado de carbono, la minería y del agua embotellada.
En el caso del IDIAP, la cosa puede ser peor. Transitando en un limbo de inutilidades y carencia de resultados útiles, el sector agropecuario se degenera por falta de verdaderos investigadores agrícolas y una burocracia cancerígena, cuya única meta es cobrar la quincena o los viáticos. Los últimos directores han salido de la cantera de fósiles profesionales, llenos de socios, amigos y parientes en la institución. Lo único que parece funcionar bien en el IDIAP es el departamento de Relaciones Publicas. ¿Qué aporte novedoso, original y útil a la agricultura nacional ha hecho el IDIAP en los últimos 20 años? Ninguno. Y esto es preocupante.
Me parece que el nombramiento de personas que no son del sector, ni de la propia institución, es una medida acertada y sana, ya que si son administradores capaces y honestos podrán hacer los enormes cambios que requieren estas instituciones para que funcionen eficazmente. Sin temor a nadie ni deberle nada a nadie. Rodeados de profesionales capaces, podrá hacer todo esta reingeniería, sin ningún problema. De cualquier manera, como dice el dicho: “El caminar se demuestra andando”, démosle la oportunidad de caminar un poco y evaluemos su actuación. Nada se pierde más de lo que ya se ha perdido con los anteriores directores.
(eesquivelrios@gmail.com)
01.06.2009