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Opinión

Los libros esenciales para Herasto Reyes

Ileana Gólcher

Para poder dimensionar la trascendencia de la ceremonia que realizamos en esta ocasión en que la familia de Herasto Reyes dona su colección personal a la emblemática Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, debemos ubicarnos antes en el contexto del significado de la trayectoria de cada vida humana.

En este escenario, podemos identificar entonces a quienes miden y efectúan balances en sus vidas de acuerdo a los honores y premios recibidos, a los títulos académicos logrados, a los dígitos de sus cuentas bancarias; también hay quienes se complacen por la exclusividad de sus armarios, por las excentricidades de su colección de vinos, por los viajes realizados, por las semillas recolectadas, por los árboles sembrados, por los manjares saboreados, por los objetos coleccionados, por el voluntariado de siembra y solidaridad; en fin… las posibilidades de medir acumulados son tan disímiles como vidas puedan existir en el planeta.

Dentro de ese conjunto de opciones, podemos afirmar que afortunadamente también existen seres excepcionales que se ufanan por los libros leídos y atesorados; por el gozo indescriptible alcanzado ante el descubrimiento de la luz y las posibilidades infinitas del conocimiento humano; por las horas de insomnio ante el itinerario lento de las páginas y el surgimiento de las claves que el escritor o escritora sembró en cada una de sus obras.

Y luego de la lectura sonora, procede la ubicación de esos ejemplares de lectura en la biblioteca personal; los libros van invadiendo la casa con lentitud y firmeza. Así fue creciendo la biblioteca de Herasto Reyes, miles de libros leídos con asombro y respeto, con la firme convicción de que “el periodismo es el encanto de descubrir la verdad” .

El lenguaje y la escritura son el signo que caracteriza a la especie humana. El sonoro lenguaje nos define y ubica ante la historia. Y cuando el lenguaje es escrito, por encima de geografías, sale de sí quien escribió cada vez que un lector lo consulta y reclama; porque sin lector no hay escritura que adquiera sentido. Con la actividad de quien se expresa escribiendo, converge la del que va a aprender leyendo. Y para Herasto, los libros fueron una de sus brújulas esenciales y uno de sus acuerdos existenciales al ser impecable con las palabras, atreverse a pronunciarlas y luego escribirlas y compartirlas.

Estamos aquí, en este mes de octubre del 2008, a pocos años de su despedida física, para además de formalizar una entrega de su tesoro literario de cientos de obras, descubrir otra de las facetas de este destacado periodista, del gran promotor cultural, del defensor de la clase trabajadora, el admirador de los pueblos indígenas, el lector por excelencia, el infatigable animador de buscar más fuentes y más fuentes, para fortalecer los trasfondos del periodismo investigativo en el diario La Prensa.

Y el recorrido atento del contenido de los libros esenciales para Herasto Reyes nos conduce a conocer sus claves y admiraciones literarias. ¿Cuáles son estas y que ligazón mantienen con sus acuerdos existenciales?

La lista es extensa y compacta: desde releer en varias ocasiones el Quijote de la Mancha y reafirmar así que en la vida quien no tiene molinos de viento, utopías de ojos abiertos en un mundo signado por los vaivenes de la bolsa y el ajetreo de las multitudes, no puede sentirse pasajero auténtico de la humanidad.

También su admiración por los autores latinoamericanos es más que evidente, con el denominador común de leer con prioridad aquellos que creen firmemente en una América sin fronteras y sin colonialismos, sin ataduras neoliberales; se identifican así, las grandes novelas de Carlos Fuentes, los ideales integracionistas de Bolívar y de Justo Arosemena, la prosa firme de Mario Vargas Llosa, el mundo surrealista de Gabriel García Márquez, las analogías y encuentros de Mario Bennedetti, las venas siempre abiertas de Eduardo Galeano, los héroes y la tumbas de Ernesto Sábato, la poesía nerudiana, las rayuelas de Julio Cortázar y los cuentos enigmáticos de Horacio Quiroga, entre tantos otros, seguramente templaron su espíritu y le marcaron un destino cierto dentro del periodismo y literatura nacional.

Según relatan sus familiares, su apetito lector lo condujo a mantenerse cercano a la magia surgida en la obra Las mil y una noches , un texto que releyó incansable con la convicción de quien descubre las posibilidades de la imaginación y la fantasía. Fue así como Herasto se convirtió en un lector incansable y en un escritor permanente. Su lema fue sencillo, pero cierto: leer cuanto libro cayera en sus manos, sin discriminar nada; lo relevante era leer, descubrir mundos. Y descubriendo mundos ingresó al periodismo en la década del 80 , territorio en el cual se mantuvo siempre vigilante y con apego al sentido ético.

La literatura nacional por supuesto, también le mereció respeto y defensa. Decenas de autores robustecieron su biblioteca. Ante todos, no vaciló nunca en redactar él mismo algún escrito, reportaje o aprobar en la sección revista, educación y sociedad y perfiles, una lectura refrescante de su creación y de quienes sienten que la literatura es, sin duda alguna, una de las claves para superar la marginalidad, el regateo cultural, y poder alfabetizarnos sin inequidades culturales.

Se cumple así, a través de esta sólida donación, una convicción personal: el conocimiento al alcance de todos, en un país que se ufana hoy, más por el índice de su crecimiento económico, la altura de sus edificios y por las nuevas autopistas; un país con precariedades certificadas internacionalmente en la interpretación lectora de sus estudiantes, paradojas ante la ausencia de un modelo educativo que privilegie y conecte la mente para la creatividad.

Herasto Reyes sigue firme en nuestra memoria; ¿Cuántos artículos has escrito? le pregunté en otra ocasión y por su sencilla respuesta comprendí que otro de sus logros más evidentes fue lograr superar el hábito intrascendente de cuantificarlos y esforzarse más por pulir sus escritos antes de entregarlos para el festín de la mirada; nada logró hacerlo claudicar; se mantuvo invicto en sus convicciones ideológicas, por la defensa de la clase obrera y la lucha antiimperialista, que el diario La Prensa supo respetar siempre; en esa línea de pensamiento y acción, fue director de una de las secciones más sensitivas de ese diario: la unidad investigativa a través de la cual promovió una labor extraordinaria de varios años, de lunes a lunes, sin tregua y sin concesiones; además redactó el primer Manual de Estilo y editó varias obras de valor incalculable.

Tal como lo advirtió Simón Rodríguez, el gran maestro de Simón Bolívar: “Dejar de escribir no es posible, sin autores no hay libros, sin libros no hay ciencia, sin amor propio nadie escribe. Aunque mucho se haya escrito siempre hay algo sobre qué escribir”.

El ideario de Herasto Reyes ingresa físicamente a partir de este mes de octubre, pleno de lluvias y recuerdos, a la de tantos intelectuales panameños que transcendieron a su época y legaron para el futuro uno de los instrumentos más asombrosos de la humanidad, sin duda, el libro, el triunfo de la inteligencia, una apasionante extensión de la memoria y de la imaginación.

* Promotora cultural, escritora y editora.

24.10.2008


Herasto Reyes

Herasto Marcial Reyes Barahona ( 1952 - 2005 ) Periodista, escritor y activista político, panameño. Nació en Vallerriquito, Las Tablas , el 10 de octubre de 1952 . Falleció en la ciudad de Panamá el 27 de octubre del 2005 .

Es el primero de cuatro hijos, del matrimonio formado por Fermin Reyes y Pastora Barahona, ambos dedicados a las labores del campo. Su infancia y estudios primarios transcurren en el pequeño poblado de Vallerriquito donde nació, para que pudiese continuar con su educación, sus padres deciden enviarlo a la ciudad de Las Tablas municipio capital de la provincia de Los Santos donde cursa sus estudios secundarios y se gradúa como Bachiller en Ciencias del Colegio Manuel Maria Tejada Roca de esta ciudad. Durante su época como estudiante en dicho colegio se destaca en actividades culturales como el teatro y la literatura.Una vez culminada su educación media ingresa a la Universidad de Panamá en donde cursará estudios de periodismo, a la par que desarrolla actividades de voluntariado y trabajo social en las comunidades de la sierra panameña.

Para 1974 viaja becado a Iguazú , Argentina en donde asiste a un taller de trabajo social, en este viaje conocerá a Maria del Pilar Moreno (Trabajadora Social, nacida en Uruapan , Michoacán , México ) y con quíen contreará matrimonio unos meses después, de está unión nacerán dos hijos Juan Camilo Reyes Moreno ( Panamá , 18 de marzo de 1975 ) y Tania María Reyes Moreno ( Panamá , 4 de enero de 1977 ).

En 1975 fue miembro del equipo fundador de la Liga Trotskista Socialista Revolucionaria (LSR) que luego se comvertiria en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST).Contribuyo en la dirección y edición de los organos informativos del partido, de esta forma dirigió en varias ocasiones los periódicos, La Revolución Socialista, La verdad socialista y Voz Independiente; además coordinó diversos programas de radio. Durante 1977 participo activamente en la lucha contra la firma de los Tratados Torrijos-Carter , exigiendo la salida inmediata de las tropas norteamericanas acantonadas en las riveras del Canal de Panamá , Reyes siempre mantuvo una posición firme en este aspecto, de igual forma fue un duro crítico de la dictadura militar en latinoamérica y en Panamá donde lucho contra los gobiernos de facto de Omar Torrijos , Ruben Dario Paredes y Manuel Antonio Noriega .

Entre 1980 y 1987 fungió como director del Centro de Comunicación Popular (CECOP) y en 1983 gana el concurso literario Ricardo Miro en la sección de cuento con su libro "Cuentos de la Vida " , premio que valora a los máximos exponentes de la literatura panameña.

El 15 de junio de 1987 ingresa al equipo del Diario La Prensa (con el que había venido colaborando de forma periódica desde 1985) inicialmente se integra como redactor en la sección Revista, tocando temas culturales, siempre con un profundo contenido social, destacán de esta época sus columnas Así es la vida de... y Caminos Cotidianos, su labor periodística se ve interrumpida por el abrupto cierre de este medio, por parte de las Fuerzas de Defensa de Panamá el 26 de junio de este año. Durante este periodo la lucha de Herasto y sus compañeros del Diario La Prensa por la reapertura del medio y el derecho a la libertad de informar fue ferrea e inclaudicable, el Diario es abierto el 20 enero de 1988 y vuelve a ser clausurado un mes después, el cierre se posterga hasta el 25 de diciembre de 1989.

Durante 1988 producto de las presiones ejercidas por parte del gobierno de facto de Manuel Antonio Noriega , a quienes se le oponían, Herasto Reyes debe abandonar el Pais y autoexiliarse por un periodo de casi medio año en Honduras y Costa Rica, hasta garantizar que su integridad no estaba en peligro.

En diciembre de 1989 se presentan cambios importantes en el pais fruto de la invasión de Panamá por parte del ejército de los Estados Unidos, Reyes se opuso abiertamente a la intervención Norteaméricana y la califico siempre como una abierta violación a la soberanía, y al derecho del pueblo panameño a resolver de propia cuenta sus problemas internos, posterior a la invasión es derrocado Manuel Antonio Noriega y se restauran las condiciones para la reapertura del Diario La Prensa que vuelve a circular a partir del 8 de enero de 1990, Reyes se desempeñará a partir de entonces distintos puestos inicialmente como Editor de la sección Revista, luego como Editor de Nacionales, Para 1992 se crea la Unidad Investigativa del diario y a Reyes se le nombra Editor de la misma, cargo que desempeñara hasta el 23 de septiembre del 2001 cuando se le designa para el cargo de Defensor del Lector del Diario, puesto que ocupara por espacio de dos años.?Producto de fuertes quebrantos de salud Reyes se ve obligado a aminorar muchas de sus labores como periodista y escritor, en su ultimo año de vida, sin embargo siempre mantuvo esa inquietud hasta su fallecimiento el 27 de octubre del 2005.

Libros publicados:

  • Historia de San Miguelito (Panamá, 1981)
  • Cuentos de la vida (INAC, Panamá, 1984)
  • Apuntes panameños de municipalidad (compilación, 1986)
  • Cuentos en la noche del mar (Panamá, 1988)
  • La prensa: un diario sin dueño , junto con I. Roberto Eisenmann Jr. (Panamá, 2005)
  • Su obra teatral Monólogo de la muerte fue llevada a escena en octubre de 1987 por Danny Calden .


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Agosto 2006