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Opinión

Me reafirmo en lo que escribí en octubre del 2005

Miguel Antonio Bernal
mabernal@sinfo.net

Estimados:

Ante el fallo de la Corte Suprema que le da luz verde a Gustavo García de Paredes y sus amanuenses para que procedan a expulsarme de la Universidad por, según ellos, “haberle faltado el respeto al Rector” hace cinco años, me permito reenviarles el artículo que publiqué en el Panamá América el 16 de octubre y cuyo contenido hoy retomo para reafirmar, una vez más, que seguiré defendiendo el derecho a la liberad de expresión y de opinión, así como el derecho a disentir frente al régimen autocrático y totalitario del epígono de la bota militar que reina en la Universidad.

Hago un llamado a todos mis compatriotas jóvenes y adultos, con verdaderas convicciones democráticas a no permitir el atropello que García de paredes y sus “batalloneros académicos” pretenden perpetrar contra mi persona tras 35 años de profesorado.

“NO TE QUEREMOS AQUÍ"
Miguel Antonio Bernal

EL PASADO 9 de octubre (¡vaya fecha!) en entrevista que le hiciese este diario, el señor Rector de Universidad de Panamá contestó a la pregunta: ¿Por qué se declaró al profesor Miguel Antonio Bernal "non grato"?, firmando que: "Esa fue una decisión del Consejo General Universitario. La resolución se sometió a votación, 75 personas votaron a favor y sólo hubo un voto en contra. Se trata de una sanción moral donde la Universidad dice "no te queremos aquí".

Al leer esa respuesta no pude evitar recordar cuando el 19 de febrero de 1976, al regresar de un viaje a Francia, fui abordado por un agente del G-2 del ya entonces tenebroso Noriega y de la dictadura de Torrijos y al mismo tiempo que se me confiscó el pasaporte y se me condujo primero, a una oficina del viejo aeropuerto de Tocumen y luego -detenido- al cuartel de Los Pumas, se me manifestó que sería expulsado del país porque "no te queremos aquí". Fui exiliado.

Entonces, el hoy rector había sido nombrado de a dedo, en la Universidad intervenida como Decano de Humanidades en 1970 y era ya- desde 1972 vicerrector académico, en pleno apogeo de la dictadura. Años más tarde, el 10 de octubre de 1987, fui forzado a abandonar mi país nuevamente. Mi activa participación en la lucha contra la dictadura, me había ocasionado desde el primer día: múltiples heridas de perdigones en el rostro, se me había acusado de haber quemado el almacén Danté, se me atropelló con un automóvil conducido por un G-2 y tuvieron que enyesarme la pierna, se amenazó de muerte a mi hijo de entonces seis años, se allanó a patadas mi apartamento por parte del G-2 y como me les escapé, se me hizo saber de parte del general Noriega que: "no te queremos aquí".

También para entonces, el hoy rector había sido nombrado -de a dedo-, desde 1983 embajador en Brasil, no sin antes haber pasado por la Gerencia de la Zona Libre y de la Lotería. Todo ello en pleno apogeo del noriegato.

No me voy a privar de recordar que, el 19 de diciembre de 1979, se me apaleó a morir frente a la Iglesia Don Bosco. Era una manera de los gobernantes de turno de ensañarse contra mí por el papel que, como Asesor Jurídico de los educadores, desempeñé durante los dos meses de huelga.

Mientras me apaleaban inmisericordemente, entre los mil improperios que me espetaban "Sangre" y sus matones, recuerdo aquel que me gritó: "ahora sí vas a entender que no te queremos aquí".

Para entonces, el hoy rector había sido nombrado en 1978, Ministro de Educación del presidente de a dedo y su renuncia fue una exigencia y una conquista del Movimiento Reivindicativo del Educador Panameño y –sobre todo- de la grandiosa marcha del 9 de octubre de 1979.

Cuando en abril del año 2004 la `Comisión de Disciplina del Consejo Académico, consuetudinaria violadora del debido proceso, me citó a la facultad de Odontología para "indagarme" y justificar así la expulsión mía de la Universidad , fui recibido -al apersonarme- por una turba de funcionarios de la Universidad , en su gran mayoría reconocidos batalloneros.

Estos sujetos, entre las cosas que me gritaban era: "no te queremos aquí". Tal vez ya entonces va siendo tiempo que le deje muy en claro al rector y a sus espoliques, que yo no tengo ningún interés que ellos me quieran. Mi lengua a diferencia de la de él y la de ellos, no tiene manchas del betún de la bota militar que tempranamente lamieron y añoran.

Por eso me permito "señor" rector recordarle:

  • Usted es un politiquero, yo soy un académico decente.
  • Usted no ha querido que se investigue a fondo la falsificación de diplomas; yo, por mi parte, puse la denuncia correspondiente en el Ministerio Público.
  • Usted no quiere enseñar sus títulos; yo he enseñado y enseño los míos.
  • Usted le rinde culto y devela bustos de Pedrarias Dávila; yo repudio los genocidas, de antes y de ahora.
  • Usted manipula, ordena, impone; yo sí enseño.
  • Usted selecciona la justicia, persigue y amenaza docentes; yo trato de ser más justo cada día.
  • Usted como la mayoría de los rectores desde la dictadura, pasará aunque le ponga su nombre a todas las avenidas de la Universidad ; yo, como otros docentes quedaré.
  • Usted humilla y le gusta engañar; yo procuro ser humilde y no dejar que engañen a la gente.
  • Usted, señor rector, le gusta dividir: a los profesores, a los estudiantes, a los administrativos; yo enseño a mis alumnos, a mis compatriotas a multiplicar, a acrecentar la dignidad.
  • Usted recibe -y le encantan- abrazos comprometidos; yo recibo abrazos sinceros.
  • Usted da prebendas, privilegios, pagos; yo pago mis impuestos.
  • Usted le gusta que le llamen "Rector Magnífico"
  • Usted suma haberes, yo sumo conocimientos.
  • Usted tiene los gastos pagos; yo pago mis gastos.
  • Usted, fue elegido rector y se quiere reelegir; yo elijo y no creo en la reelección.
  • Usted tiene toda una vida dedicada a impulsar, apoyar, aceptar, practicar el autoritarismo; yo llevo toda una vida combatiéndolo.
  • Usted no cree en el diálogo, ni en el debate, ni en la participación ciudadana; yo predico el diálogo, practico el debate y creo en la democracia participativa.
  • Usted, señor Rector con sus acólitos del CGU, al igual que otros dictadores del pasado me dicen: "no te queremos aquí"; yo les digo con toda claridad: 'Aquí estoy y aquí me quedo´.

24.06.2009



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Agosto 2006