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Opinión

Trabajo infantil

"Es más fácil hacer leyes que gobernar". Leon Tolstoy.

Leopoldo Santanaría
lesant@gmail.com
2 de julio de 2008

En un reportaje del 2005, el experto consultor de la OIT Guillermo Dema Rey, dijo: "en Panamá 55 mil niños y niñas entre 5 y 17 años trabajan, pero en las zonas rurales se concentra el 54.7% del empleo infantil. Niños dedicados a recoger café y cortar caña….  sometidos a condiciones de trabajo, en donde ponen en peligro la salud y seguridad, con largas jornadas de trabajo, manejo de equipo punzocortante y exposiciones a los agroquímicos".

Según la OIT ; "alrededor de 165 millones de niños, entre los cinco y los 14 años de edad, son víctimas del trabajo infantil, con largas jornadas y condiciones peligrosas, que no sólo ponen en riesgo su desarrollo físico y psicológico, si no su vida". Entretanto, la UNICEF, estima que "en el mundo hay unos 158 millones de niños y niñas menores de 15 años que están obligados a trabajar. La inmensa mayoría de ellos tiene muy pocas probabilidades de acceso a la educación. Debido a ello, tampoco tienen muchas posibilidades de evitar el analfabetismo, una carencia de conocimientos que les cerrará muchas puertas en el futuro".

El pasado 12 de junio, con motivo de la celebración del día mundial contra el trabajo infantil, la esposa del ciudadano presidente dijo: "este problema no es responsabilidad solamente del Gobierno, sino de la sociedad que se convierte en cómplice de adultos que aún pudiendo trabajar, envían a los niños a pedir limosnas en la calle". Habiendo exhortado, además, a los precandidatos a tratar el tema en sus campañas; exhortación que luce conveniente y oportuna, porque en cualquier debate serio, como deberíamos exigirlo, habría que examinar las causas que subyacen en el fenómeno. Si bien el trabajo es un valor de suma importancia para el bienestar social y el desarrollo personal, que los padres deberíamos inculcarle a nuestros hijos, el abuso de menores en labores riesgosas o lo que es peor, su explotación criminal, sobre todo mientras se les priva de la educación,  exige correctivos de fondo.  

Para combatir este flagelo, la OIT pide a la comunidad internacional, "proporcionar a todos los niños del mundo educación básica"; destacando que "una formación educativa es un derecho fundamental para el desarrollo de los niños, al menos hasta alcanzar la edad suficiente para laborar". En similares términos se pronuncia la UNICEF. Sin embargo, el 13 de junio 2008, según publicara La Prensa : "194 de las 198 escuelas de la provincia de Darién no reciben agua potable; en la mitad de las escuelas los niños deben dejar de aprender para bajar a los ríos a buscar agua que se usa en labores de limpieza y en los comedores; todo lo cual traduce que muchos niños tengan enfermedades en la piel, diarrea y otras dolencias, por consumir y hacer todas las labores cotidianas con agua contaminada procedente de los ríos";…..  "información confirmada por el profesor Tiberio Cabrera, subdirector regional de Educación en la provincia de Darién".

En medio de este escenario, con una educación pública practicamente abandonada el gobierno de la "patria nueva", en junio del 2006 publicó el Decreto Ejecutivo Número 19,  (Gaceta Oficial No.25, 569), mediante el cual aprobó la lista del Trabajo Infantil Peligroso, en el Marco de las Peores Formas del Trabajo Infantil". Dudo mucho que este tipo de respuestas sirvan para combatir el trabajo infantil; porque no es mediante decretos, manifiestos ni mucho menos discursos llenos de buenas intenciones, que se pueda resolver un problema estructural, cuyo trasfondo es de política económica.

Es deber esencial del gobierno garantizar los derechos fundamentales de la población, especialmente de los niños, por ser el componente más vulnerable de la sociedad. Siempre que haya un menor en tal situación, las autoridades deberían investigar por lo menos tres aspectos; a saber: el núcleo familiar, si el padre o la madre tienen trabajo formal y cuál es la relación del ingreso con la canasta básica; su estado nutricional y el acceso al sistema escolar, porque es absurdo considerar siquiera que pueda haber padres de familia, en hogares debidamente constituidos, con trabajo formal, justamente remunerado, que se les ocurra "envíar a sus hijos a la calle a pedir limosnas".  Usted qué opina?.



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Agosto 2006