Urbanismo, ambiente y sociedad
Eduardo Esquivel Ríos
Ingeniero y Consultor
El Panamá América, sábado 24 de mayo de 2008
En Panamá, el concepto de urbanismo ha degenerado en una desesperada carrera materialista en la que sólo importa es el lucro rampante y elementos fundamentales como el espacio vital, el paisaje, y hasta los servicios básicos han quedado en segundo plano. La capital entra en la desagradable categoría de "Ciudad cáncer", que crece en forma retorcida y desordenada, destruyendo áreas verdes de su periferia. Responsables por esto, en gran medida, son los gobiernos inmersos en el frenesí de las grandes inversiones, que otorgan a diestra y siniestra concesiones, y cambios de lotificación, para que éstas sean realidad. Responsables también son los ingenieros y arquitectos "cementeros", que se prestan para reducir al máximo las áreas verdes; y las autoridades ambientales que aprueban sin muchas consideraciones los estudios de impacto de estos proyectos.
Los expertos pronostican poco menos que un Apocalipsis: unas condiciones de vida infernales para las ciudades que se expanden como tumores. En Panamá ya estamos tocando fondo: caos en el transporte, en el suministro de agua potable, en los servicios de energía eléctrica, en los alcantarillados, en los sistemas de salud, en los sistemas educativos, en la seguridad ciudadana, y hasta en el abastecimiento de alimentos.
"La forma y la causa de la ciudad, según los filósofos, consiste en ser esta para que los moradores pasen allí la vida quieta y cuanto pueda ser, sin que en ella haya algún genero de daño y libre de toda molestia", escribió el arquitecto renacentista León Battista Alberti (1404-1472), en "Los Diez libros de Arquitectura". Hoy día estamos más lejos que nunca de alcanzar este ideal. El Antropólogo Urbano español, Manuel Delgado, se pregunta si estamos dispuestos a pagar el precio de esta Arcadia, que él considera como apariencia e ideología burguesa. Pues el precio representa siempre la exclusión de aquellos que no pueden permitirse este paraíso.
El arquitecto y teórico urbano Renato Cymbalista, plantea un acercamiento práctico a este concepto a través de la coyuntura de "Barrios o Urbanizaciones Cerradas" (Gated Communities), que cada día son más comunes en Panamá. Pese a todo, la exclusión por parte de los beneficiados y los establecidos, se impone la realidad de aquellos que apenas poseen nada. Es algo que se hace patente aquí y en muchas otras ciudades latinoamericanas con las "invasiones" o "barriadas brujas" de la periferia urbana.
La ciudad no debe concebirse como algo estrictamente opuesto al campo o a la naturaleza. Las transiciones deben ser fluidas y graduales. Pequeños y grandes parques en su centro, aceras amplias y arborizadas, pequeños vergeles junto a autopistas son sinónimos de aldeanizacion, idealización lírica, y seudo naturalización de la ciudad. La "ciudad" es más que una aglomeración de edificios. Como dice la filósofa e historiadora Isabel Rith-Magni, es una imagen; un libro que se puede hojear, una creación en la que se pueden encontrar historias y recuerdos de sus habitantes, que se superponen como estratos sedimentarios. Refleja "proyecciones"... La ciudad es un proceso.
eesquivelrios@gmail.com