¿Alcalde de qué?
Ni narcolavadones, ni gringos, ni ladrones. Siempre tendremos la opción de escoger lo bueno -si lo hay- lo malo o votar en blanco y sembrar semillas para cambios profundos.
Durante la invasión gringa a Panamá, ¿Bosco Vallarino no era acaso la voz que transmitía desde el canal 8, el canal de los zonian, y en ese momento, de los invasores? ¿No era la misma voz -la de Bosco- la que se retransmitía desde los parlantes empotrados en los vehículos Hummer de la soldadesca gringa que se dedicaba a masacrar y asesinar panameños?
Por otras historias y por otros motivos, hay indígenas que han perdido su identidad. Los Ngóbes, entre ellos, dicen de los que han perdido la capacidad de hablar ngobere y su cutura, que esas personas tienen, pelo ngobe, ojos ngobe, color de ngobe, pero por dentro tienen el corazón sulia (blanco o cucaracha). Lo mismo se puede decir del alcalde electo… puede mostrar la cédula de panameño pero su corazón es comprobadamente gringo.
Nos traiciona la memoria histórica reciente. Bosco Vallarino fue alma, vida y corazón de la criminal invasión griga a Panamá del 20 de diciembre de 1989. Una chanchada no se arregla con otra chanchada, esto es lo que están intentando la partidocracia enquistada en el timorato tribunal electoral de Panamá. Una salida justa sería la renuncia en pleno de los magistrados de este tribunal y la elección de un alcalde que no sea narcolavador, ladrón, ni gringero.
Héctor Endara Hill
hector@panamaprofundo.org
26.06.2009