Héctor Gallego: Iglesia-Comunidad
El 9 de junio de 1971 los militares, en complicidad con la oligarquía terrateniente, desaparecieron a Jesús Héctor Gallego, cura párroco de Santa Fe de Veragüas. Han pasado 36 años y la memoria sobre el trabajo y la vida de Héctor siguen presentes en Santa Fe y en muchas partes del país. Héctor Gallego es testimonio de un cristiano sacerdote comprometido con el Evangelio y su mensaje de vida. En Gallego encontramos también un signo visible de las contradicciones que se dan en la iglesia y la sociedad panameña. Una sociedad y una iglesia, santa y pecadora, de muerte y de vida, cristiana y anticristiana.
Nadie puede negar el bien y la vida que ha significado el paso de Héctor Gallego y su modelo de Iglesia-Comunidad por Santa Fe de Veragüas. Mucha gente que se beneficia de la Cooperativa La Esperanza de los Campesinos R.L. y La Fundación Héctor Gallego que son, con todas sus limitaciones, la buena nueva, el Evangelio que Héctor hizo renacer entre el campesinado.
Sin embargo, Santa Fe y Panamá siguen siendo sociedades clasistas y racistas en donde el valor supremo es el dinero. La propiedad privada de los medios de producción y el contrasentido del individualismo, que tanto atacó Héctor Gallego, son normas generalizadas. En el campo y la ciudad, el ser humano sigue siendo instrumento y objeto de explotación. Las hijas del campesinado, desde muy temprano, son empleadas domésticas en las cabeceras de provincias, sus hijos, peones de gamonales. Para el campesinado y los indígenas, llegar a la universidad es como el pescado que se escapa de la red… Sin oportunidad para continuar los estudios y con un débil conocimiento básico son presa e instrumento de explotación. Los hijos y las hijas del campesinado y las poblaciones indígenas siguen siendo mano de obra barata y esclava, generadora de la riqueza de la oligarquía.
En el campo los terratenientes siguen acaparando la tierra y expulsando poblaciones indígenas y campesinas. Recientemente, el acoso y hostigamiento a las comunidades se ha incrementado a raíz de los incentivos a los empresarios para la construcción de hidroeléctricas en los lugares en donde durante muchos años y generaciones han vivido desde siempre las comunidades indígenas y campesinas.
La Iglesia que conocemos a través de Héctor Gallego es, sin duda, la comunidad , en ella, Héctor encontró y acompañó la presencia del Dios de la vida; del Dios de Jesús resucitado en el campesinado empobrecido y marginado. La Iglesia de Héctor Gallego no es la misma iglesia de los curas y obispos que viven recostados a los poderes políticos y económicos, estos fariseos, falsos profetas representan la iglesia-impunidad.
Como está ocurriendo en varias partes del mundo, también en Panamá, el opus dei se afinca en la institución y, de la mano de los poderes políticos y económicos, arrasa con todo lo que sea compromiso cristiano y la opción por los pobres que el mismo Jesús nos enseñó. Una iglesia-impunidad al servicio de los poderes es la que difunde e inculca un cristianismo “neutral”. Se trata de afianzar un cristianismo LIGHT para cautivar las limosnas de empresarios, la banca y los gobiernos. Esto explica las homilías y los comunicados esotéricos de la Conferencia Episcopal Panameña como también explica lo que ha sucedido con el equipo y el trabajo que realizaba la Pastoral Social-Cáritas Panamá.
José Martí ha dicho que: “Ver un crimen en silencio, es cometerlo”. ¿Qué tiene que decir la burocracia y jerarquía eclesiástica de la muy católica Iglesia que trabaja en Panamá sobre la muerte de cientos de panameños a manos del jarabe envenenado distribuido por las autoridades de salud y el gobierno de Panamá? ¿Sabremos algún día cuántos campesinos e indígenas han sido asesinados por el jarabe envenenado que distribuyó la CSS en Panamá? ¿Qué dicen los pastores-obispos sobre el desempleo, el hambre, los asesinatos diarios que sufren las ovejas que ellos deben pastorear? ¿Dónde está la denuncia, el anuncio y el compromiso cristiano de la jerarquía eclesiástica con los mas pobres que son las mayorías nacionales sufrientes al borde del camino?
Para Monseñor Romero “los pobres son los forjadores de nuestra historia”. Para los “cristianos” mercaderes del opus dei, los ricos son su vocación; el dinero y el poder, su inspiración. Para tratar de justificar su ambición y su idolatría a las riquezas, el opus dei difunde la falsa ideología que invoca la neutralidad de la iglesia frente al crimen y las injusticias.
Jesús, el Maestro, no fue neutral, su compromiso fue con los empobrecidos. Enfrentó a los poderes de su época. Su radicalidad y entrega a la comunidad exaspero los poderes políticos y religiosos que fraguaron su asesinato por medio de la crucifixión. Hoy Jesús, resucitado y presente en el pueblo, sufre el mismo calvario de pasión-muerte-resurrección. Los mismos poderes políticos y religiosos siguen del lado de la solitaria e individualista muerte inútil que será vencida por la vida comunitaria del pueblo. Hoy, después de 36 años, Héctor Gallego sigue transmitiendo el mensaje de la Iglesia-Comunidad , los funcionarios del opus dei hacen gala de su iglesia-impunidad.
Héctor Endara Hill
Colectivo Panamá Profundo
Ver: Libro HÉCTOR GALLEGO ESTA VIVO