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Ordinariato Castrense en Panamá

La complicidad de intereses entre los poderes religiosos, políticos y económicos mantienen la explotación y la opresión de los pueblos. El asesinato en la cruz de Jesús de Nazaret se ejecutó con la responsabilidad y complicidad de estos poderes. Hechos a imagen y semejanza de Dios, el crimen y el asesinato del Dios encarnado se extiende hasta nuestros días. Los poderes son los PRIMEROS y PRINCIPALES responsables del espiral de violencia endemoniada que estamos sufriendo en Panamá. Una religión que no se coloca del lado del pueblo, no es una religión cristiana. Una religión de poder que convive con los poderes no es la religión de Cristo. Una curia que calla ante el desastre de la politiquería panameña que tanto daño, miseria y asesinatos está causando en el pueblo, no es la religión de Jesús. Una religión que está ocupada en las misas y los santuarios convertidos en rentables negocios, no es la religión del Dios de Jesús. Una religión que castiga el compromiso de los fieles y creyentes que acompañan las luchas del pueblo no es la religión de Jesucristo. Esta religión del poder, para el poder y con el poder es puro comercio y pura ideología neoliberal. El Ordinariato Castrense que promueven en Panamá representantes del Vaticano y del sistema político de corrupción imperante, es consecuencia de esa complicidad de intereses que nada tiene que ver con la fe cristiana. Se trata, simple y llanamente de comercio, negocios e intereses entre los poderes políticos, económicos y religiosos que tanto daño y muerte causan al Dios de la vida que no deja de resucitar en el pueblo.

Colectivo Panamá Profundo

30.01.2008



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Agosto 2006