Panamá: La maldición de Malinche y los partidos políticos
Las encuestas encargadas como, los también encargados, estudios de impacto ambiental, toman y muestran lo que los “encargadores” quieren que se muestre. Encuestas y estudios toman elementos de la realidad con el deliberado propósito de falsearlos y ponerlos al servicio de sus intereses.
¡La novedad! Ahora, las encuestas señalan que el desempleo, la inseguridad y el alto costo de la vida son las principales preocupaciones de los panameños. Pero nada dicen las encuestas sobre las responsabilidades y los responsables de estos males que arrinconan, causan muerte y desesperación entre los panameños.
¿Acaso no le corresponde -en primera instancia- a las autoridades incentivar y crear fuentes de empleo? ¿A dónde quedaron tantas promesas de campaña sobre la corrupción, el desempleo y la inseguridad ciudadana? Todo el tiempo y toda la pasión de aquellos y los actuales políticos está puesta en sus negocios. Montados en las estructuras e instituciones del gobierno y del Estado panameño, los negociantes expanden sus negocios y sus ganancias. De esto se trata la estafa de la ampliación del Canal y de la renombrada cinta Coimera.
¿Por qué poner todos los huevos de la economía panameña en la burbuja inmobiliaria, en los mega proyectos y en el turismo depredador? ¿Cómo se puede llamar desarrollo o progreso a un sistema que estrangula a las mayorías nacionales, sometiéndolas al calvario del desempleo, el hambre y la muerte violenta? ¿Alguien cree que a las autoritarias autoridades que nos negocian les interesa el bienestar de los panameños? ¿Porqué promueven y fomentan el turismo depredador que, con plata en mano, se está apropiando de playas, islas, ríos y montañas desplazando y marginando a los panameños?
Un recorrido por las rutas de playas, islas y tierras altas en Panamá pone al descubierto la venta y negociado detrás del turismo depredador que impulsa el sistema. En Panamá, “Lawyer” y “For Sale” son los letreros más vistos y repetidos en las rutas de playas, islas, montañas y ministerios.
¿Cómo pueden los señores del poder: ministros, políticos, obispos, magistrados, empresarios y diputados, llamar progreso y desarrollo a la rebatiña y el auténtico desorden de la burbuja inmobiliaria y a la compra y venta del país que está despojando y dejando a los panameños como extranjeros en su propia tierra?
La maldición de Malinche (1) cobra vida en el Panamá de hoy. Las encuestas encargadas, no dicen nada de los corruptos e irresponsables dueños de los partidos políticos –todos- en Panamá. Estos malinches son los que se benefician del desempleo, la inseguridad y el alto costo de la vida que sufre la población.
Los señores del poder son la personificación del demonio envestidos en las banderas de los poderes políticos, económico y religioso. Los señores del poder y sus partidos, como la Malinche , se unen en complicidad para mantener sus negocios y privilegios. Ni un solo minuto, ni un solo voto para los partidos políticos y sus dueños, al diablo lo que es del diablo y a Dios lo que es de Dios.
Colectivo Panamá Profundo
25.02.2008
(1) “Malinche fue la hija de un cacique mexicano entregada a Cortés como esclava. Ella hablaba la lengua nahuatl, de los aztecas, y la maya. Entre los españoles había un sacerdote que había vivido algunos años con un pueblo de lengua maya. Malinche traducía de la lengua azteca a la maya y luego el sacerdote traducía del maya al español. la colaboración de Malinche con los conquistadores de su pueblo dio lugar a una leyenda conocida como La maldición de Malinche , popularizada en una canción mexicana actual que dice: |
Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.
Se oyó la voz del monarca
de que el Dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.
Iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.
Sólo el valor de unos cuántos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.
Porque los dioses ni comen,
ni gozan con lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.
En ese error entregamos
la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos.
Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura
nuestro pan, nuestro dinero. |
Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.
Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.
Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.
Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
¡Oh, Maldición de Malinche!
¡Enfermedad del presente!
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?
Gabino Palomares |