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PARTIDOCRACIA vs. CIUDADANÍA

La CIUDADANÍA panameña no ha llegado a la mayoría de edad.  Lo anterior se comprueba viendo y sufriendo el lamentable y costosísimo espectáculo que nos imponen los partidos políticos y sus dueños. En todos los medios masivos (TV, prensa, radio y vallas publicitarias) los panameños estamos sometidos a una insidiosa y estúpida campaña publicitaria-propagandística plagada de mentiras y barbaridades que ni los propios mafiosos politiqueros se las creen. 

Estamos ante un sistema enteramente podrido que ha logrado incorporar a representantes de todos los estamentos de la sociedad para imponer, a las mayorías nacionales, su CORRUPCIÓN como único y posible modo de vida. La misma porquería que los politiqueros y su partidos realizan en grande en el ámbito nacional, la practican en lo "pequeño" -en el ámbito local- demasiados personajes nefastos que comandan iglesias, empresas, instituciones, escuelas, sindicatos y grupos estudiantiles.

Así va, en Panamá, la prematura campaña electoral, financiada con los dineros del pueblo. Como es natural, en campaña, todos los políticos se jactan de ser santos, honestos, solidarios, insobornables, fieles y comprometidos. No hay -en campaña- ni un sólo político que se precie de su especie natural y condición de ladrón, corrupto, deshonesto, tramposo, prepotente o caprichoso. La campaña y sus políticos son enteramente una FICCIÓN repleta de hipocresía.  En la realidad, todo lo que dicen los políticos en campaña, se cumple exactamente al revés, ¿o acaso no es eso lo que estamos viendo con el lema de campaña del gobierno de Martín? Más corrupción, más desempleo y más inseguridad.

La CIUDADANÍA en el ámbito nacional sigue siendo materia pendiente que, en contados momentos históricos, los panameños hemos sacado a relucir. Nuevamente la mafia agrupada en la partidocracia panameña, financiada con dineros del pueblo, nos pone a sufrir verguenza ajena. Los mismos estafadores, privatizadores y negociantes, acostumbrados a saltar de un partido a otro, como los payasos, cambian de discurso y de uniforme, según la ocasión, anunciando las mentiras y las trampas de siempre. Contrario a los payasos, estos mercaderes de la política, en vez de risa, causan llanto y sufrimiento.  

Todos sus discursos, toda su propaganda publicitaria -de antemano- tienen como destino, el basurero. Los poderes:  religioso, económico y militar -parte constitutiva del sistema- danzan al servicio de la corrupción electoral, disfrazando de democracia a ésta aburrida, absurda y dañina sociedad clasista, antinacional, antipopular y anticristiana. El silencio de las Iglesias -incluyendo la Católica-, ante las estupideces de fondo que impregnan todo el sistema de corrupción que los políticos, obispos, militares y empresarios insisten en llamar democracia, los hace cómplices de cuerpo y alma. "!Ay de quien amontona lo que no es suyo (¿hasta cuándo?) y se carga de prendas empeñadas! ¿No se alzaran de repente tus acreedores, no se despertarán tus vejadores, y serán presa de ellos?.". Habacuc.

Los métodos (forma de dominar y mangonear) que cotidianamente utiliza la PARTIDOCRACIA son calcados por los autonombrados dirigentes en demasiados movimientos y organizaciones "populares". La "izquierda" de arriba, habla de "unidad" y "alianza" como parte de la misma fraseología hueca que utiliza la derecha y su partidocracia. Abajo, el pueblo-pueblo de Panamá continúa en la angustia y la zozobra, indefenso en su condición de infante dependiente de los poderes ajenos a su propia voluntad e intereses. Los politiqueros de allá y de acá buscan afanosamente votos o seguidores. Todo movimiento que no entre en sus planes se convierte en enemigo a coptar o destruir. La partidocracia, al igual que la VANGUARDIOCRACIA, tienen la enfermiza manía de tratar a la gente como masa.

"Solo el pueblo salva el pueblo", es más, muchísimo más, que una consigna lanzada en las calles por los autodenominados comandantes y dirigentes de una "izquierda" dócil, ocupada en fríos cálculos de tácticas y estrategias. "Sólo el pueblo salva el pueblo", en lo profundo, apunta a la mayoría de edad de la CIUDADANÍA panameña capaz de rechazar tajante y definitivamente la mangoneadera política, económica o religiosa que se practica en Panamá.

Colectivo Panamá Profundo

21.01.2008



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Agosto 2006