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¿Subsidio electoral o corrupción?

El subsidio electoral es parte de la corrupción, una estafa más a la población panameña. Han sido los propios partidos políticos y su coro de aduladores: tribunal electoral, poder legislativo y los múltiples representantes de la suciedad civil –la jerarquía de la iglesia católica entre ellos-  quienes nos han impuesto, contrario al deseo y sentir de la población panameña, la estafa y corrupción del “subsidio electoral” . Si todos estos estafadores son tan democráticos como pregonan, por qué no le preguntan a la población en un referendo: ¿Está usted de acuerdo con subsidiar a los partidos políticos con dineros públicos, Sí o No? 

La cotidiana demostración de antivalores que muestran los diferentes partidos políticos en las sucias y absurdas campañas electorales constituye prueba irrevocable y contundente, no sólo de corrupción, si no de la abundancia de mentiras y engaños. Por eso el subsidio electoral es una aberrante e insostenible corrupción.

Si la mayoría de los ciudadanos NO PERTENECEMOS a partidos políticos, ¿por qué tenemos que aceptar o resignarnos a financiar y subsidiar a los partidos políticos, su  hipocresía y su farsa electoral?

Es absurdo y contradictorio que la población digna y conciente acepte que el Estado nos meta la mano en el bolsillo para subsidiar los partidos políticos y sus dueños. También resulta absurdo que la población dedique tiempo para escuchar a los verdugos responsables del empobrecimiento y la violencia que desangra el país, especialmente a los sectores más abandonados y marginados del supuesto crecimiento y desarrollo que tanto pregonan los poderes.

Es evidente que los dueños de estos grupos mafiosos sólo ven en la política y las elecciones un lugar más para mantener y acrecentar sus negocios. El lucro y la ganancia fácil es el único corazón de los partidos políticos y sus dueños. Todos sus discursos, estrategias, programas, propaganda y estúpidas cuñas publicitarias intentan engañar a la población.

En la política o en la religión es indigno e inaceptable que los seres humanos sean tratados como masa o ganado. Es humillante rendir pleitesías y adoración a quienes son responsables de la injusticia social que castiga y somete a las mayorías nacionales.   ¿Dónde está el corazón y dónde está la conciencia de los seguidores del pueblo que venden su alma al demonio de los partidos políticos? ¿Se cumple en ellos la “pedagogía del oprimido”, en donde los oprimidos aspiran convertirse y comportarse como sus opresores? Que triste este síndrome que va penetrando y preparando a la población empobrecida hasta convertirla en victimarios de sus propios hermanos y hermanas. Pueblo contra pueblo aupados por los nefastos partidos políticos y sus dueños.

Quitando toda la basura que trata de justificar el “subsidio electoral”, nos queda la única y verdadera lógica que mueve a los partidos políticos, sus dueños y a los aduladores del sistema: lucro y ganancia fácil.

Estamos ante una vulgar y chabacana campaña económica, eufemísticamente llamada campaña electoral. Los partidos y sus dueños invierten en compra-venta de votos y conciencias. La maquinaria se mueve con corazón de lucro y manos saqueadoras. El objetivo es mayor rentabilidad. Todo se vale y todo se justifica. Por supuesto, fieles seguidores de Maquiavelo, para los políticos y sus partidos “el fin justifica los medios.”.

Desde 1999 hasta la fecha los partidos políticos y sus dueños se han fumigado cerca de 32 millones de dólares salidos del 1 por ciento de los ingresos del presupuesto general del Estado. ¡Que vergüenza! ¿Podemos resistirnos a financiar a los gamonales dueños de los partidos políticos y su farsa electoral? 

Colectivo Panamá Profundo

14.03.2008



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Agosto 2006