Panamá: Pueblos Indígenas y el Desarrollo
Fuente: CICI-K./ Por: Dad Neba(*)
kirdadneba@yahoo.com
Hablar de desarrollo para los Pueblos Indígenas no significa únicamente que se hable de inversiones y cooperaciones del extranjero, significa el reconocimiento a su cultura y tradiciones, que involucre el respeto a la tecnología ancestral con que nuestros Pueblos hemos sobrevivido. Ese desarrollo que nos mantiene vivos es desconocido por mucha gente.
Muchos ven en el desarrollo de los pueblos indígenas, una oportunidad para atraer el dinero que a la larga pocas veces llegan a nuestras comunidades, sino que se aprovechan de la pobreza y la miseria de nuestra gente vendiéndolos como mercancía.
Por otro lado todavía se mantiene en la mentalidad de muchos, la tesis que plantea que los pueblos indígenas son un obstáculo para todo desarrollo, porque nos oponemos a muchas inversiones que se quieren implementar en nuestro territorio, pero ellos no nos preguntan si en realidad estas inversiones no atentarían contra nuestra dignidad y cultura?
Es el caso de Panamá, donde pareciera que los indígenas se han puesto más salvajes, simplemente porque no quieren que las empresas mineras y turísticas invadan sus territorios. Piensan que Panamá nunca llegará a ser un país industrializado, mientras los Kunas, Ngäbes, Emberás, Nasos, Bribris, Wounaan, Buglés vivan en sitios codiciados por ellos.
Se debe entender muy bien que los Pueblos Indígenas NO nos oponemos al supuesto crecimiento económico, social, cultural o político que nos vienen a vender desde afuera. No estamos en contra del desarrollo, queremos el desarrollo; pero sin atentar con nuestra identidad. Lo que no compartimos y con lo que no estamos de acuerdo son con las imposiciones del modelo de desarrollo occidental, los cuales han demostrado ser inoperantes, que han causado rupturas, daños considerables a nuestras estructuras y modelos, migraciones y cambios que debilitan nuestra identidad cultural.
Con eso tampoco queremos decir que nuestra alternativa sea la mejor, la única y la verdadera para todos, simplemente pedimos que se nos brinde la oportunidad de trazar nuestro propio destino, ya que hasta ahora nos han sido impuestos de diferentes formas: educativa, religiosa y culturalmente e inclusive por métodos violentos, solo para mencionar algunas.
Tenemos derecho a oponernos porque la historia nos ha hecho ser incrédulos de ciertos hombres blancos, porque hemos perdido millones de vidas humanas, millones de hectáreas de tierras, millones de toneladas de oro, plata, cobre, sin que se nos recompense; muy por el contrario, después esas empresas nos han dejado toda clase de enfermedades, pobreza, hambre, sin que nadie se acuerde ni se apiade de los pueblos indígenas. Vivimos otra época? Sí lo vivimos, pero la mentalidad mercantilista poco ha cambiado.
Me pregunto: ¿qué bosques, qué biodiversidad venden o negocian nuestros países para canjear su deuda externa? Nosotros tenemos ricos bosques, minerales, agua, mares; si lo vendemos todo hoy, mañana seguiremos siendo pobres y no tendremos nada para legarles a nuestras futuras generaciones venideras, por lo tanto no podemos decir sí a cualquiera inversión pensando simplemente en nuestro hambre del presente.
Los indígenas podemos aceptar las inversiones en nuestra región sin oponernos, siempre y cuando los inversionistas sean personas honestas y quieran compartir las ganancias con nosotros, aquellos que no hagan trabajar a nuestros hermanos para no pagarles después… aquellos que no se escudan en los políticos de turno, del poder para insultar a la cultura indígena, aquellos que tengan paciencia con las autoridades indígenas en las negociaciones. Somos conscientes de la riqueza que poseemos, pero el mundo no se acaba mañana y vendrán otros hermanos, hijos, nietos nuestros que nos agradecerán de no haber agotado todo lo que nos ofrece la Madre tierra, madre de todo desarrollo si la respetamos y la conservamos.
En esta época de la globalización, aunque realmente lo único que se ha globalizado son los problemas de la contaminación ambiental, pérdida de la biodiversidad, es decir la destrucción de nuestro planeta que cada día se agudiza más. Casi todo se rige por las leyes de ese nuevo dios que es el "mercado", cuya regla es la competitividad sin consideraciones y el lucro de una minoría, con una sola visión el de acumular más ganancias sin importar el costo, desplazando su recurso más primordial: el ser humano. Vamos camino a nuestra propia destrucción.
La característica principal de los pueblos indígenas, a diferencia de la sociedad occidental, es que su sistema social está basado en la ayuda, protección mutua, hermandad y solidaridad. Estos principios no necesitan estar escritos en voluminosos códigos que al final no se cumplen, es en la convivencia diaria que nuestra gente lo aplica, porque es nuestra forma de vida. Ya que, los aspectos sociales, políticos, económicos y espirituales están ligados vitalmente formando una unidad.
Desarrollo desde la identidad kuna
Para nuestros padres, naskued (desarrollo) significa producir la tierra y aprender los conocimientos tradicionales para el beneficio de todos(as) y no de unos pocos, no para ser ricos individualmente, sino para compartirlo con todos(as).
Este valor nos ha mantenido unidos, a pesar de que muchos intereses individuales nos siguen bombardeando por diferentes medios.
La identidad cultural kuna sigue vivo. La fuerza de nuestra cultura ha persistido a través de la historia; la entrada de muchas influencias externas occidentales en la comarca a modificado algunos cambios, y aún así, no ha podido cambiar nuestro ser, seguimos siendo kuna.
Todo este esfuerzo es por nuestra Comarca, por nuestra gente y los futuros herederos de este territorio que se llama Kuna Yala, que nos dieron los abuelos de 1925.
La mayoría de los problemas que han tenido los pueblos indígenas con los Estados/Gobiernos desde siempre, han estado relacionados con el llamado "desarrollo": la minería, el turismo, proyectos hidroeléctricos, carreteras, para mencionar algunos. Frente a todo lo anterior, los pueblos indígenas siguen resistiendo a todos estos embates.
Uno de los grandes aportes que los pueblos indígenas hemos dado al conocimiento occidental, es la concepción que tenemos de la Tierra , que para nosotros es la vida misma, es nuestro hogar y no una simple extensión de un territorio o un factor de producción, sino un ser con vida que necesita de nuestro respeto, cuidado y protección.
Bajo estos principios claramente establecidos, el pueblo Kuna sabe el papel que le corresponde, que es la defensa de la Madre Tierra. El ser humano vino a ella para cuidarla, protegerla y sostenerla. Los mismos principios son aplicados cuando se trata de consejos a los hijos con relación a su progenitora. Así, el hombre es hijo con una obligación natural de defensa, cuidado, sostén y no de maltrato. La defensa de la Madre Tierra no surge únicamente por la utilidad temporal que ella pueda ofrecer al hombre, sino que nace como un compromiso y gratitud hacia ella.
Mientras la sociedad occidental no entienda estos principios y siga practicando la lógica de un mundo de acumulación ilimitada, mientras subsista la forma irracional con que los intereses del capital explotan los recursos naturales, provocando el desequilibrio ecológico, seguirá la amenaza a nuestro planeta, y el hombre al destruir la naturaleza se está destruyendo así mismo.
No es con Foros internacionales, discursos ecológicos que vamos a salvar a nuestro planeta, ya que ahora todos incluyen en sus discursos el término "desarrollo sostenible", mientras tanto siguen los problemas ambientales, los grandes países industrializados siguen contaminando el ambiente, sino con acciones concretas, nosotros mismos debemos ser ejemplos a los demás, sensibilizando a los demás en nuestros respectivos países, en nuestras comunidades, en las escuelas, en las Universidades, en la instituciones de los gobiernos el respeto a nuestra Napguana (Madre Tierra).
* Dad Neba: en la Lengua indígena kuna, significa “Abuelo de la Llanura o Abuelo de las Praderas, con este nombre se identifica, Nelson De León Kantule, Miembro directivo de Asociación Napguana, Editor de CICI-K. E-mail: dadneba59@hotmail.com – napguana@hotmail.com
05.02.2010