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Represas

El papel de los movimientos sociales

Lucía L. Lasso
La Prensa, martes 25 de marzo de 2008

Distintos grupos de indígenas y campesinos provenientes de cinco provincias del país llegaron a la ciudad capital y acampan ahora en Catedral para llamar la atención de los citadinos sobre lo que ocurre en sus territorios. Ellos nos traen una nueva voz, nos dicen que las inversiones extranjeras en minas a cielo abierto, en el turismo residencial y en las hidroeléctricas hacen crecer la economía nacional a su costa: quitando las tierras de sus hijos con intimidación y abuso policial.

Ellos vinieron a la ciudad a demostrar su rechazo por proyectos que les dañan su ambiente y sobre los cuales jamás tuvieron información adecuada que les permitiera dar su consentimiento de manera previa y libre. Simplemente llegaron y les dijeron "aquí se hace esto, y no se quejen que es por su bien". Pero las comunidades se organizaron para enfrentar la imposición que destruye todo lo que conocen y respetan.

Como era de esperarse, inmediatamente surgieron individuos desestimando el valor de esta acción y diciendo que los "pobres" (¡noten el tono sumamente irónico!) campesinos e indígenas están siendo manipulados por personas con "intereses ocultos".

Para estas personas, del gobierno y de las empresas, es imposible concebir que los campesinos e indígenas son personas adultas capaces de pensar y organizarse por sí mismos; para estas personas de "rango" los humildes solo son capaces de rechazarlos cuando son manipulados por personas externas. ¡Ver intereses ocultos detrás del movimiento campesino e indígena no es más que una forma de racismo y clasismo!

Pero, ¿cuáles son esas "oportunistas influencias externas" a las que tanto teme el gobierno y los intereses empresariales? No son más que organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales que luchan para que se respeten los derechos humanos y el estado de derecho. ¿Y que han hecho las "desestabilizadoras" ONG? Pues se han atrevido a dar talleres sobre convenios internacionales; les han enseñado a utilizar el internet; y, lo peor de todo, ¡les han enseñado a poner una denuncia en fiscalía, a entender las leyes de Panamá!

Pongamos las cosas en perspectiva, nadie diría jamás que hay intereses ocultos detrás de una ONG que utiliza sus fondos para enseñarles a las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar cómo poner una denuncia contra la pareja que abusa de ellas. Entonces, ¿por qué se crea un problema cuando una ONG utiliza sus recursos para enseñar cómo poner una denuncia a las poblaciones rurales víctimas de proyectos que los despojan de sus tierras ancestrales? ¿Por qué le tienen tanto miedo a las ONG "extranjeras" si el 90% de los proyectos son hechos por capital y personas extranjeras?

Los proyectos no se rechazan por capricho, sino porque su construcción viola derechos fundamentales y no cumple con requisitos legales básicos. ¿O es normal que el desarrollo nacional se alcance encerrando por 10 horas en una oficina a mujeres viudas que no hablan español hasta que firme un contrato cediendo sus tierras? ¿O es normal que una empresa extranjera ordene a la policía bloquear por meses la entrada a una comunidad? Esto, señores, está pasando en Panamá.

La pregunta es: ¿cuáles son los "intereses ocultos" que permiten que esto suceda impunemente? ¿Qué quieren los que se reúnen a puertas cerradas con el Presidente?

La autora es antropóloga y directora de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo


Protesta de campesinos e indígenas
Se acabó la leña del parque Catedral

José Arcia
jarcia@prensa.com

Los campesinos e indígenas que protestan en el parque Catedral se quedaron sin leña para cocinar, pero las llamas de su lucha no se apagan. Todo lo contrario.

Ayer, después de 13 días de manifestaciones en la ciudad capital, Aleyda Suira "atizó el fogón" en horas del mediodía, cuando se encadenó frente a la entrada de la Presidencia.

Esta lucha comenzó el 28 de noviembre de 2007, cuando marcharon en defensa de la naturaleza durante los desfiles en Boquete, Chiriquí, para conmemorar la separación de Panamá de España.

En esa ocasión, los distintos grupos que se oponen a proyectos mineros, hidroeléctricos y de turismo residencial acordaron reunirse cuatro días después (2 de diciembre), en Santiago de Veraguas para coordinar las acciones que tomarían en conjunto.

Volvieron a verse el 23 de diciembre y decidieron venir a la capital a manifestarse. Hoy cumplen 14 días en un campamento en el parque Catedral, donde llegaron, después de realizar actividades para recolectar fondos.

En Santiago se acordó que cada comunidad llevaría a cabo rifas, venta de comida y enviarían cartas solicitando donaciones, dijo Larissa Duarte.

Al final, recolectaron 3 mil dólares que se gastaron en alquiler de buses y en compra de comida. Alimentos que no se han agotado, gracias a las donaciones de turistas y locales, quienes además les han llevado dinero en efectivo.

En la mente de Carmen Tedman, quien se opone a un proyecto hidroeléctrico en Boquete, está el recuerdo de un turista que depositó 100 dólares en la canasta.

Tedman habla inglés y se encarga de explicarles el motivo de la lucha a los turistas que hablan ese idioma.

Entre quienes viven en la ciudad, también han logrado aceptación. Les han donado, mayormente, alimentos.

En el campamento, el arroz, los frijoles, el azúcar, el café y otros insumos son suficientes, pero desde el pasado domingo la leña que trajeron del interior se les acabó, por lo que no podrán seguir cocinando.

Un residente del sector les prestó una pequeña estufa eléctrica, pero el parque solo tiene energía eléctrica en horas de la noche. "Nosotros habíamos decidido realizar una huelga de hambre, pero por las circunstancias de la vida, creo que será de hecho", ríe Duarte.

En el día, el parque está lleno de pancartas con mensajes en contra del Gobierno y en defensa de los recursos naturales. Esas mismas pancartas son utilizadas en la noche como "colchón" y "sábana" por los campesinos e indígenas que duermen tirados en el piso. Cada amanecer se turnan para utilizar el baño de un residente de San Felipe que se ofreció a prestárselo.

Los manifestantes se quedarán hasta que el presidente, Martín Torrijos, los atienda. Pero desde la Presidencia se informó que el gobierno prefiere que estos temas se traten en la Mesa de Concertación Nacional para el Desarrollo.



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