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Sub director C.S.S. - Aníbal Illueca  

Estimados todos:

El hospital especializado de la CSS , tiene  en su piso 7mo. una sala especializada para hombres y otra para mujeres.  En la de mujeres, hay una habitación amplia con capacidad para 6 camas que está acondicionada con el equipo terapeútico para los casos que son referidos para pacientes mujeres que deben ser tratadss por quemaduras,  masectomías, lesiones graves, cirugías plásticas de reconstrucción y otras cirugías importantes autorizadas.   Esta sala tiene baños privados, tina de remolino para los tratamientos de quemaduras de primer y segundo grado y otras facilidades propias y necesarias para dar el servicio que ameritan quienes allí son alojadas.  La sala es exclusiva para mujeres, NO ES DE USO MIXTO...SOLO PARA  MUJERES.

El pasado viernes, 28 de septiembre aproximadamente a las 10 de la mañana, las 6 pacientes que estaban recluídas allí, fueron desalojadas de sus camas.  Cada paciente tuvo que recojer sus pertenencias, cargar con sus tubos colgantes de medicamentos, sus bolsas y salir en forma apresurada e inhumana de sus camas porque según decía la encargada de administración que irrumpió el reposo de recuperación de las enfermas, ésa sala tenía que desalojarse porque "venía uno grande".

Las pacientes no entendían, asustadas recogían sus pertenencias y esperaban que les indicaran a dónde las llevarían. Inmediatamente, la sala fue inundada por auxiliares, enfermeras que empezaron a desinfectar  paredes, barrer, limpiar, cambiar colchones, poner sábanas limpias,  asear los baños, en fin, un equipo numeroso que trabajó en forma expedita para realizar la tarea encomendada de limpiar absolutamente todo en forma  intensa y profunda, porque "venía uno grande".

¿Quién era esta persona que estaba por encima de seis panameñitas vida mía que haciendo uso de su derecho fueron desalojadas de esa manera? ¿Quién con tanto poder puso a enfermeras, auxiliares, personal de aseo a limpiar para él? ¿Por qué para el resto de los enfermos hay problemas con la limpieza, las sábanas, las atenciones y para ésta persona no?

Tanta exclusividad no podía tener otra explicación que no fuese la de abuso de poder y corrupción.  Nada ha cambiado aún cuando la Caja del Seguro Social ha sido sometido, según la administración actual, a un proceso de cambio y reestructuración.

Tanto privilegio estaba destinado para  el  Dr. Aníbal Illueca H., subdirector quien fué recluído por tercera vez para recibir tratamiento porque tiene problemas diabéticos y se le hace una llaga en un  pie. Entiéndase que, ésta clase de decisiones improcedentes parece ser una práctica aceptada por médicos directores y personal administrativo de jerarquía del complejo, quienes, en uso de su poder privilegian a unos en detrimento de muchos.  En este caso, se favorece a una sóla persona perjudicando a seis.

El complejo hospitalario NO tiene habitaciones privadas.  Sin embargo, ésa sala de mujeres que está equipada para enfermas de cirugía plástica con capacidad para recluir a  6 (SEIS) pacientes, cada vez que el señor Illueca tiene problemas con su pie, se le acondiciona para su uso exclusivo y personal.  Es decir, la sala comunal se convierte en privada porque es la única con baño privado.  Las enfermeras tienen que atenderlo a él primero y en las horas que se le disponga. En otras palabras, el señor tiene una atención personalizada, cosa que no ocurre con los otros pacientes, especialmente, si conocemos que las enfermeras están reventadas por el exceso de trabajo. Fuera de la habitación, se colocó un guardia de seguridad en un sillón para evitar que nadie entre a la misma. 

Las pacientes de cirugía plástica que tienen que usar la tina de remolino tienen que entrar por otra puerta y el tiempo de los tratamientos ha  sido recortado para no importunar al señor Illueca.  Es decir, las pacientes que deben por prescripción médica usar la tina de remolino por hora y media, ahora sólo pueden usarla por 30 minutos.

¿Acaso vale más la salud del señor Illueca que las de las seis señoras?  ¿Qué clase de abuso es éste?  Si el señor Illueca quiere una habitación privada para su tratamiento, bien puede irse a Punta Pacífica, San Fernando o la Clínica Nacional.   Estoy segura que con lo que gana como subdirector de la CSS bien puede pagar un cuarto privado.  Lo que es ¡inaceptable! e improcedente y demuestra el grado de tráfico de influencia, poder y corruptela que se mantiene en la CSS es que 6 pacientes hayan sido  desalojadas de sus camas, alterando su proceso de recuperación y estado anímico, hayan sido incomodadas para favorecer al subdirector´Illueca. ¿Acaso ellas son enfermas de una categoría inferior a Illueca?  No dizque la CSS es de todos y todos somos iguales..

¿Desde cuándo existen estas diferencias en la CSS ? ¿Quién ordenó ésto? ¿Conoce Luciani esta situación  y la aprueba? Si la aprueba, en base a qué normas, qué criterios? ¿Dónde, en qué parte del manual de procedimiento de la CSS aparece que cuando "uno grande" se enferma, el resto de los asegurados pasan a segunda fila para atenderlo a él?  ¿En qué norma o procedimiento interno de la CSS aparece que una sala de mujeres puede irrumpirse y cambiarse en fracción de segundos de mujeres a hombres?

Indignada como estoy, hoy lo denuncié en mi espacio radial de La TipiK   (104.7 FM) a las 6:30 a.m. y me apersoné a la Dirección General de la CSS para hablar con Luciani. Este no se encontraba. Pedí con el Director Médico tampoco. Me atendió, el Dr. Pablo Vivar Gaitán, secretario general. Mañana, 2 de octubre informaré a mis oyentes sobre mi conversación  con  él.

Este correo lo estoy enviado a varios periodistas de prensa escrita. Invito a los mismos a darle cobertura a incidentes como éstos que revelan el abuso y los privilegios que se mantiene -no importa de qué institución se hable - en detrimento de otros.

Con toda consideración,
Maribel Cuervo de Paredes

03.10.2007

Ver: Para muestra: UNA CAMA



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