No. 7 |
Febrero de 1996
Editorial
Aquí nadie es más que nadie
Hemos evaluado los pasos andados en el 95 como pasos buenos, al sentir que hemos avanzado en nuestros propósitos de realizar un trabajo en equipo y en la ejecución de planes de trabajo de la manera más participativa posible.
Ya se ha dicho que "La Iglesia cristiana, para ser fiel a Jesús, debe ser un espacio de verdadera igualdad entre varones y mujeres, donde nadie se sienta discriminado por su sexo a la hora de realizar las tareas de servicio a la comunidad".
En nuestro informe anual a la Conferencia Episcopal Panameña, consideramos como un logro importante, mantenemos en el propósito de realizar un trabajo en equipo, procurando que la autoridad nazca de la conciencia y el compromiso con la fe cristiana, la enseñanza social de la Iglesia y la misión específica, que como Oficina Nacional, nos corresponde desarrollar.
También hemos dicho a nuestros obispos, y ahora a ustedes, que continuamos procurando que nuestras funciones y tareas, personales y colectivas, sean de manera creativa y participativa ; aquí nadie es más que nadie. A Mons. Ariz, cmf, nuestro "jefe", Obispo, Presidente de la Pastoral Social-Cáritas, le hemos agradecido el apoyo y la confianza que ha depositado en nosotros. Sentimos que hemos crecido como equipo y como personas, en un ambiente de libertad y búsqueda, en donde las propuestas, las consultas y compromisos han sustituído los vetos, las órdenes y los mandatos.
Iniciamos 1996 cargados de sueños y esperanzas. Queremos dar nuestro aporte a la construcción de nuevas "Comunidades en donde todos los que la integran vivan como iguales, donde la única autoridad sea la de Dios, donde sólo ser rivalice en cuanto a servir mejor a los demás. Las comunidades cristianas deben ser la conciencia crítica de nuestras sociedades basadas en el poder, los privilegios y las desigualdades".
Héctor Endara Hill
(Nota al pie de página): Citas tomadas de "Un Tal Jesús".