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Construyendo

No. 23 | Marzo - Abril de 1999

Edito
El capitalismo es intrínsecamente individualista

Luchar por la justicia

La experiencia de luchar por la JUSTICIA es la experiencia de Dios. Esto se ha testimoniado en todo el mundo a través de múltiples experiencias. En el Continente, Monseñor Romero en El Salvador y Héctor Gallego en Santa Fe de Veraguas, son claros ejemplos de la lucha por la JUSTICIA como experiencia de Dios.

En la Biblia, a quienes se les debe hacer justicia es a los pobres y a los necesitados, a las viudas o a los huérfanos. En el Panamá de hoy son muchos los grupos sociales a quienes se les debe JUSTICIA: a las poblaciones indígenas, a quienes se les ha negado el derecho de autodeterminación en los territorios que han ocupados desde tiempos remotos; a los trabajadores, miles y miles de hombres y mujeres humildes del campo y la ciudad, explotados económicamente, marginados y excluidos del desarrollo y el avance científico; a las miles de personas desempleadas y mal empleadas, con salarios de hambre, porque no les alcanzan ni siquiera para comer; a las mujeres, a quienes el absurdo machismo enquistado en esta sociedad, sigue tratando como si fueran objetos de uso para la venta y compra; a los miles de niños y niñas sometidas al maltrato y la explotación infantil; a los migrantes indocumentados y empobrecidos, tratados con desprecio y xenofobia, mientras se acoge y trata como reyes a los extranjeros del negocio y el dinero. En Panamá, es mucha la JUSTICIA que se debe, a los grupos sociales que conforman las grandes mayorías nacionales.

Bien común y libre postulación

Lamentablemente en Panamá, la participación política se ha reducido al período electoral, y más específicamente al ejercicio del voto, que difícilmente logrará las transformaciones estructurales, los cambios de raíz que tanto necesita el país. La política electoral panameña se configura como patrimonio de la clase dominante. Se han establecido cuotas y reglas del juego que los sectores empobrecidos no pueden costear. La libre postulación (limitada a cargos de representación local) es una tarea heroica que pocos candidatos han logrado completar.

El Estado -todos nosotros- otorgará un subsidio de 15 millones entre los diferentes partidos. Lo que constituye una injusticia en un país que se debate en la pobreza, y en el marco de un proceso electoral "hecho en Panamá" a la medida de poderosos grupos económicos. Les quitan más a los que menos tienen, para darle más a los que más tienen. Se financia con dineros del pueblo a partidos políticos, en su mayoría, dirigidos por los que acumulan y concentran las riquezas nacionales.

La democracia que se practica en Panamá, olvida y margina a las mayorías, excluye y no toma en cuenta a las comunidades y pueblos indígenas. El cambio constitucional profundo -una constituyente auténticamente popular y democrática- es una acción urgente e ineludible, para que el país no continúe dando tumbos que ponen en peligro las bases mismas de la convivencia democrática. El país tiene que hacer un alto y discutir profundamente sobre la violencia estructural que promueve el sistema de economía neoliberal. La exclusión y la marginación de las grandes mayorías nacionales de los procesos de toma de decisiones, desemboca en la imposición de políticas antipopulares y antinacionales.

Luz en la oscuridad

En medio de este panorama, nada ético, donde hay candidatos que prometen el cielo y la tierra, en el mismo Santa Fe de Veraguas, en donde vivió y mataron a Héctor Gallego, hoy, los campesinos con los que él trabajó, están apoyando a cuatro candidatos independientes por la libre postulación. Jacinto Peña, quien estuvo muy cerca del P. Héctor durante el secuestro realizado la noche del 9 de junio de 1971, 28 años después, es candidato a la Alcaldía de Santa Fe.

Comunidad organizada (lo que está a continuación es parte del programa de los campesinos en Santa Fe).

"Ellos van por la libre... son independientes porque no van con partidos patronales, porque piensan que los trabajadores debemos unirnos, incluso haciendo nuestro propio partido, desgraciadamente hoy no lo tenemos y la ley electoral sólo nos permite candidatizar a representantes y a alcaldes. Esta organización no es sólo para la lucha electoral, sino permanente para lograr con la movilización el mejoramiento de nuestras condiciones de vida y trabajo."

"Algunos compañeros no comprenden bien lo de la libre postulación, en parte porque los de los partidos patronales hacen campaña para confundir. Por ejemplo dicen que no se tiene cabeza, porque no apoyamos a candidatos a legisladores ni a presidente. Tenemos que decir que LA CABEZA DE ESTAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES ES LA COMUNIDAD ORGANIZADA."

"Si no nos organizamos abusan de nosotros como lo hace el PRD con las becas o PARVIS. Si estamos organizados exigiremos juntos nuestros derechos, porque los recursos nos pertenecen a todos y todos tenemos derechos a disfrutar, a beneficiarnos, de ellos. Precisamente ese es parte del plan de lucha de los candidatos independientes por libre postulación."

En este programa de la candidatura independiente y por la libre, está la lucha por la JUSTICIA de los campesinos empobrecidos, entre los que vivió y trabajó Héctor Gallego. "Cuando hablamos de comunidades de cambio, -nos decía el padre Héctor cinco días antes del secuestro- nos enfrentamos con la situación actual de nuestro mundo que es esencialmente individualista. El capitalismo es intrínsecamente individualista. Por eso la comunidad de cambio tiene que luchar contra el individualismo y hacerse comunitaria".

Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas



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Agosto 2006